Esforzado, luchado, complejo... Brasil debió batallar como pocas veces en su historia mundialista para salvar el debut contra Marruecos. El equipo del norte de África, campeón mundial Sub 20 y tercero a nivel adulto en Qatar, tuvo media hora deslumbrante en el Meadowlands Stadium de New Jersey y no sólo abrió la cuenta a través de un magnífico contragolpe definido por Saibari (21') sino que parecía en control total del juego y haciendo sufrir a su prestigioso rival con rápidas combinaciones y una movilidad desbordante.
Parecía que sería un debut en falso de Ancelotti en los mundiales, pero Vinicius sacó un conejo del sombrero y clavó el 1-1 a los 32' con un jugadón desde la izquierda que definió con un bombazo al segundo palo de Bono. Ahí se tranquilizó Brasil y Marruecos bajó el pie del acelerador. De todas maneras, las camisetas amarillas debían meter la suela de forma reiterada para aplacar a sus veloces rivales.
En el segundo tiempo Ancelotti sacó el torpe lateral derecho Roger Ibáñez y al lentísimo Casemiro por Danilo y Fabinho, y con eso Brasil se equilibró y logró controla posicionalmente el juego y tener más el balón. Todo esto, eso sí, cortando los arranques de Marruecos con sendas faltas. El pentacampeón jugó como se hace en el Brasileirao: roce, choque y físico. De esta forma fue desgastanto la agilidad y potencia marroquí: Hakimi y Brahim Díaz recibieron faltas reiteradas.
No tuvo penso ofensivo Brasil para ganarlo, Rapinha no le pudo ganar nunca al aplicado y veloz Noussair Mazraoui y Luiz Henrique entró mal, sin gravitar. En los minutos finales se vio mejor a Marruecos y casi lo gana sobre el final pero una doble atajada de Alisson evitó la sorpresa. El próximo duelo de Brasil en el Grupo C es el viernes 19 con Haití en Filadelfia, mientras que el mismo día Marruecos se mide con Escocia en Boston.