Cambian los entrenadores, aparecen nuevos nombres y cada temporada vuelve a instalarse la esperanza de que finalmente será diferente. Pero en Manchester United el comienzo de la campaña 2026-27 está tomando un rumbo demasiado conocido: resultados insuficientes, cuestionamientos al funcionamiento y estadísticas que reflejan a un equipo incapaz de imponer el ritmo que exige la Premier League.
El empate 1-1 frente al Fulham volvió a encender todas las alarmas. Matheus Cunha consiguió rescatar un punto sobre el final con un remate desviado, pero después del encuentro fue el propio delantero quien dejó una frase que retrató el problema desde dentro del camarín: “Ellos pusieron más energía que nosotros, no podemos aceptar esto”. Gary Neville fue todavía más duro al asegurar que nunca había visto a un equipo del United caminar tanto cuando no tenía la pelota.
Y esta vez las sensaciones están acompañadas por los números. Según las estadísticas de Opta, Manchester United aparece igualado en el último lugar de la Premier League en carreras de alta velocidad. Una cifra particularmente preocupante para un equipo que pretende recuperar protagonismo en Inglaterra, pero que está mostrando enormes dificultades para sostener intensidad cuando pierde la pelota.
El dato se vuelve todavía más llamativo al mirar la distancia recorrida. Contra Fulham, el United completó apenas 110,2 kilómetros, el segundo registro más bajo de toda la fecha, y terminó corriendo 6,5 kilómetros menos que su rival. Durante esta temporada también ha sido superado físicamente por Hull, Ipswich y Everton. El único adversario al que consiguió superar en distancia fue Manchester City, que jugó buena parte del derbi con diez futbolistas.
La imagen frente al Fulham fue especialmente reveladora. El United pasó el 52,98% del tiempo sin posesión caminando y su promedio durante la campaña alcanza el 51,13%, registro que lo deja 17° en la Premier League en ese apartado. Más que un partido puntual, los números empiezan a mostrar una tendencia.
También existe un problema territorial. Fulham comenzó sus secuencias de pases, en promedio, a apenas 36,9 metros del arco del United, el registro más cercano permitido por cualquier equipo durante la última jornada. Los dirigidos por Carrick retrocedieron, entregaron metros y permitieron que su rival construyera posesiones largas con una comodidad poco habitual para un equipo que aspira a competir en la parte alta.
Carrick, eso sí, rechazó que su equipo haya tenido un problema de energía y existen estadísticas ofensivas que respaldan parcialmente su mirada. Manchester United registró 36 entradas al área contra Fulham, la cifra más alta de cualquier equipo en un partido de Premier durante esta temporada, y realizó 29 remates. En el acumulado suma 113 disparos, más que cualquier otro club, además de registrar el tercer mejor Expected Goals del campeonato con 10,24.
Ahí aparece quizás la contradicción más preocupante. El United llega, remata y produce situaciones, pero aquello no se está transformando en resultados. Después de cinco jornadas apenas suma cinco puntos, un comienzo que contrasta con las expectativas generadas después del tercer lugar conseguido la temporada pasada.
Porque el problema ya no parece reducirse exclusivamente a jugar bien o mal. Hay un equipo que genera mucho, pero corre menos que sus rivales; que puede llegar 36 veces al área, pero termina dependiendo de un remate desviado sobre el final para rescatar un empate; y que vuelve a entrar demasiado temprano en esa dinámica de urgencia que ha acompañado tantas de sus últimas temporadas.
El próximo partido ante Tottenham, colista de la Premier, amenaza con transformarse rápidamente en otro punto de quiebre. Si Manchester United no consigue ganar después de la fecha FIFA, concretará su peor comienzo de temporada desde la creación de la Premier League.
Cinco partidos parecen demasiado pocos para condenar una temporada. Pero en Old Trafford el problema es precisamente que las señales resultan demasiado familiares. Manchester United todavía tiene tiempo para reaccionar, aunque nuevamente comienza un campeonato intentando escapar de una crisis en vez de pelear por el título.