Hay historias en el fútbol que parecen escritas para el cine. La del Como 1907 es una de ellas. Un club que hace apenas nueve años estaba quebrado, que tuvo que comenzar nuevamente desde la cuarta división italiana y que hoy se permite protagonizar una de las mayores goleadas en la historia de la Champions League. El 9-1 sobre el Lens, conseguido este miércoles en Francia, representa mucho más que una victoria histórica. Es la confirmación de una transformación que ha convertido a una institución prácticamente olvidada en uno de los proyectos más sorprendentes del fútbol europeo.
Fundado en 1907, el Como nunca fue uno de los grandes protagonistas del fútbol italiano. Aunque tuvo distintas participaciones en la Serie A, su historia estuvo marcada por constantes ascensos y descensos, dificultades económicas y una permanente lucha por sobrevivir. En 2004 sufrió una primera quiebra que lo obligó a reconstruirse desde las categorías inferiores, mientras que una nueva crisis financiera terminó por provocar su desaparición administrativa en 2017. La institución tuvo que reorganizarse y comenzar nuevamente desde la Serie D, la cuarta categoría del fútbol italiano, muy lejos de los estadios y las figuras que hoy enfrenta en Europa.
El punto de inflexión llegó en 2019, cuando los hermanos indonesios Robert Budi y Michael Bambang Hartono, propietarios del poderoso grupo empresarial Djarum, decidieron adquirir el club. Considerados durante años entre los empresarios más ricos de Indonesia, los hermanos construyeron una fortuna vinculada originalmente a la industria tabacalera, aunque posteriormente diversificaron sus negocios hacia la banca, la tecnología y otras actividades. Su llegada cambió por completo el destino del Como, que pasó de luchar por su supervivencia a convertirse en el centro de un ambicioso proyecto de inversión internacional.
La elección del club no fue casualidad. La ciudad de Como, ubicada en la región de Lombardía y a pocos kilómetros de la frontera con Suiza, es uno de los destinos turísticos más exclusivos de Europa. Su famoso lago, rodeado de montañas, hoteles de lujo y residencias de celebridades internacionales, ofrece un atractivo comercial difícil de encontrar en otras ciudades futbolísticas. Los nuevos propietarios entendieron que podían desarrollar una institución capaz de combinar deporte, turismo, moda y entretenimiento, utilizando el fútbol como plataforma para construir una marca reconocida mundialmente.
Los primeros resultados llegaron rápidamente. En 2019, el Como consiguió ascender a la Serie C y dos años después alcanzó la Serie B. Sin embargo, el verdadero salto de calidad comenzó a gestarse en 2022, cuando apareció una figura que terminaría convirtiéndose en el rostro de toda la transformación: Cesc Fàbregas. El exmediocampista del Arsenal, Barcelona y Chelsea sorprendió al fútbol europeo al incorporarse como jugador de un equipo que todavía competía en la segunda división italiana. Pero su llegada escondía un proyecto mucho más profundo, porque también ingresó como accionista minoritario y comenzó a preparar su futuro como entrenador.
La presencia de Fàbregas abrió las puertas a nuevas inversiones y entregó visibilidad internacional al club. Thierry Henry, antiguo compañero del español en el Arsenal, también se incorporó como accionista, reforzando la idea de que el Como estaba construyendo algo diferente. El proyecto comenzó a atraer futbolistas jóvenes, profesionales especializados y una estructura deportiva que buscaba desarrollar una identidad propia, lejos de la improvisación que había caracterizado buena parte de su historia reciente.
Después de retirarse como futbolista, Fàbregas inició su carrera en los cuerpos técnicos del club y rápidamente asumió un papel fundamental en el primer equipo. Su propuesta recogió buena parte de las influencias que marcaron su trayectoria como jugador, especialmente el fútbol de posición, la circulación rápida del balón, la presión alta y la intención permanente de controlar los partidos. El Como comenzó a construir una identidad ofensiva, con una apuesta por futbolistas técnicamente dotados y capaces de interpretar un modelo de juego exigente.
En 2024 llegó uno de los momentos más importantes de esta reconstrucción. El Como consiguió regresar a la Serie A después de 21 años de ausencia, completando una escalada extraordinaria desde la cuarta división hasta la máxima categoría italiana. Para cualquier institución de su tamaño, alcanzar ese objetivo habría representado la culminación de un proceso histórico. Pero sus propietarios tenían otros planes. La intención nunca fue simplemente mantenerse en Primera División, sino construir un equipo capaz de competir con las grandes instituciones del país y proyectarse hacia los torneos internacionales.
La primera temporada en la Serie A terminó con un meritorio décimo lugar, pero el crecimiento no se detuvo. Durante la campaña siguiente, el equipo elevó considerablemente su rendimiento y terminó instalándose entre los protagonistas del campeonato italiano. El cuarto puesto conseguido en la temporada 2025-2026 le permitió alcanzar una histórica clasificación a la Champions League, un escenario que parecía completamente imposible cuando la institución se encontraba en la cuarta categoría apenas unos años antes.
La construcción del plantel ha sido otro de los pilares de este fenómeno. En lugar de concentrar todos sus recursos en figuras veteranas, el Como apostó por jugadores jóvenes con proyección internacional, capaces de desarrollarse dentro del sistema de Fàbregas. Uno de los ejemplos más representativos es Nico Paz, mediocampista argentino formado en el Real Madrid, quien encontró en Italia el espacio necesario para consolidar su talento. A su alrededor comenzaron a aparecer nombres como Máximo Perrone, Jacobo Ramón, Martin Baturina y Anastasios Douvikas, futbolistas que terminaron entregándole al equipo una combinación de juventud, técnica y capacidad ofensiva.
La Champions League 2026-2027 terminó por instalar definitivamente al Como en el mapa internacional. El equipo ya había llamado la atención con una contundente victoria por 4-1 sobre el Manchester United, pero lo ocurrido este miércoles frente al Lens superó cualquier expectativa. En territorio francés, los dirigidos por Fàbregas ofrecieron una exhibición ofensiva que terminó con un marcador de 9-1, igualando la mayor diferencia de goles registrada en la historia de la competición desde la instauración de su formato moderno en 1992.
El protagonista principal fue Anastasios Douvikas, delantero griego que abrió el marcador a los siete minutos y volvió a convertir para aumentar la diferencia. Nico Paz anotó el tercero antes del descanso, mientras que en el complemento la superioridad italiana terminó transformándose en una goleada de proporciones históricas. El Como llegó a estar 6-0 arriba en el minuto 57 y alcanzó el séptimo tanto apenas cinco minutos después, dejando completamente desbordado a un Lens que nunca encontró respuestas para contener el funcionamiento colectivo de su rival.
La magnitud del resultado adquiere todavía mayor importancia al revisar los antecedentes de la Champions League. El 9-1 igualó el margen de ocho goles conseguido anteriormente por Liverpool ante Besiktas y Real Madrid frente al Malmö, ambos por 8-0, además del 9-1 del propio Real Madrid sobre el Olympiakos Nicosia en la antigua Copa de Europa. También superó en cantidad de goles al 9-2 que Bayern Múnich le propinó al Dinamo Zagreb en 2024, una de las goleadas más recordadas de los últimos años en el torneo.
Con nueve puntos en cuatro encuentros, el Como alcanzó el cuarto lugar de la fase de liga y confirmó que su presencia en el máximo torneo continental no responde únicamente a una temporada excepcional en Italia. El equipo compite con personalidad, mantiene su propuesta ofensiva y demuestra que puede enfrentar a rivales de mayor tradición sin renunciar a su estilo. Una evolución que tiene a Fàbregas convertido en uno de los entrenadores jóvenes más interesantes del fútbol europeo.
Sin embargo, detrás de esta historia también existe una realidad económica que resulta imposible ignorar. El Como no es simplemente un pequeño club que consiguió llegar a la élite gracias a una generación extraordinaria de futbolistas. Su transformación ha sido respaldada por una enorme capacidad financiera y una estrategia empresarial que contempla inversiones millonarias en infraestructura, contrataciones, desarrollo comercial y posicionamiento internacional. Sus propietarios han demostrado estar dispuestos a asumir importantes pérdidas económicas durante los primeros años para acelerar el crecimiento de la institución.
El desafío ahora será transformar esa inversión en un proyecto sostenible. Porque alcanzar la Champions League representa un logro extraordinario, pero mantenerse entre los mejores equipos de Italia y Europa exige una estructura deportiva y financiera capaz de competir durante varias temporadas. El Como todavía tiene un largo camino por recorrer para consolidarse al nivel de los gigantes continentales, aunque sus avances durante los últimos siete años demuestran que sus propietarios están decididos a continuar elevando las ambiciones del club.
La goleada sobre el Lens representa, probablemente, la mejor fotografía de esta revolución. Un equipo que en 2017 había desaparecido administrativamente, que en 2019 todavía recorría los modestos estadios de la tercera división italiana y que ahora acaba de marcar nueve goles como visitante en la Champions League. Todo bajo la dirección de un entrenador que llegó para terminar su carrera como futbolista y terminó convirtiéndose en el principal arquitecto de una transformación histórica.
El Como dejó de ser solamente el equipo de una de las ciudades más exclusivas de Italia. Hoy es un fenómeno deportivo que combina capital asiático, talento internacional, una propuesta futbolística reconocible y una ambición que parece no tener límites. Una historia que comenzó con una quiebra, continuó con una inversión multimillonaria y que ahora tiene a un club que hace menos de una década estaba en la cuarta división soñando con conquistar Europa.