El fútbol turco atraviesa una nueva sacudida institucional tras las explosivas declaraciones del presidente de la Federación Turca de Fútbol (TFF), Ibrahim Haciosmanoglu. El dirigente dijo que de los 571 jueces activos en las competiciones profesionales, 371 poseen cuentas vinculadas a plataformas de apuestas. De ellos, al menos 152 de ellos estarían participando en apuestas deportivas de manera habitual. Un árbitro realizó 18.227 apuestas, con siete árbitros y 15 asistentes procedente de las dos primeras divisiones de Turquía.
El Reglamento Disciplinario de la TFF, en su Artículo 57, contempla castigos severos para quienes incurran en estas actividades. Las sanciones podrían ir desde varias jornadas sin dirigir hasta un año completo apartados de todo arbitraje.
El dirigente federativo confirmó que el comité disciplinario ya trabaja para investigar a los implicados y aplicar sanciones ejemplares que eviten que esta situación continúe. Las cosas están tan malas en arbitraje turco que en febrero, el esloveno Slavko Vincic fue designado para dirigir el clásico entre Galatasaray y Fenerbahce, una decisión histórica: pasaron 55 años desde la última vez que un derbi de esa magnitud contó con un árbitro extranjero.