Durante los últimos días, la FIFA dio a conocer varias implementaciones que buscan mejorar la experiencia de los usuarios. Ante ello, prohibió de manera tajante la reventa y traspasos de palcos y plateas en el Estadio Banorte durante la Copa Mundial de 2026. Advirtieron que cualquier persona detectada realizando operaciones no autorizadas, como reventa o renta de estos espacios exclusivos, enfrentará sanciones inmediatas.
El problema surgió cuando la empresa Ollamani S.A.B, de la familia Azcárraga, vendió el estadio 49% del Azteca al conglomerado estadounidense Atlantic en 450 millones de dólares en diciembre de 2025. En la venta no se avisó que los palcos no pertencían a Ollamani sino que había sido vendidos en su totalidad entre 1966 y 1970 a decenas de propietarios individuales. Y la venta era por 99 años.
Cuando Atlántico hizo la alianza con la FIFA para ocupar el estadio en el Mundial no sabían de este gran problema en los palcos. Estos sectores exclusivos, llamados en México "palcohabientes", son 856, cada uno con capacidad de 10 o 12 personas. Es decir, sin casi 15.000 ubicaciones VIP del hoy llamado estadio Banorte que la FIFA no podía usar.
Sólo en los últimos días Ollamani pudo destrabar el tema indemnizando con 62,4 millones de dólares a la FIFA para que los propietarios de los palcos pudieran asistir a los partidos del Mundial con boletos preferenciales. Pero muchos de ellos, vistos los precios astronómicos que han alcanzado los tickets en el mercado paralelo, los han mandado a la reventa.
Ahí es donde se acabó la paciencia de la FIFA que asume el control legal y operativo del Estadio Banorte —que será denominado Estadio Ciudad de México durante el torneo— y establece que los lineamientos, términos y condiciones fijados para el Mundial son de cumplimiento obligatorio para dueños y usuarios de palcos y plateas.
De acuerdo con el comunicado oficial, queda estrictamente prohibido ceder, transferir, vender o rentar los derechos de acceso por cualquier medio distinto a los expresamente autorizados. Se precisa que, en caso de detectarse transacciones fuera de los canales aprobados, las sanciones serán directas y pueden incluir la exclusión del titular, además de la cancelación de los accesos conforme a lo señalado en el apartado 21 sobre “cancelación de boletos”.
Entre los propietarios de los palcos era tradicional la reventa del espacio para eventos de gran convocatoria como las finales del fútbol mexicano, partidos de la selección azteca o recitales de estrellas internacionales como Madonna, Shakira o U2. Ahora está prohibido.