A Universidad de Chile se le instaló un problema completamente evitable a solo dos días del Superclásico. Lucas Assadi está prácticamente vendido al AIK de Suecia, prepara las maletas y espera la ejecución de su cláusula de salida, pero en el CDA todavía hacen gestiones para intentar tenerlo disponible ante Colo Colo.
¿Vale realmente la pena? Deportivamente, parece difícil justificarlo. Assadi quiere jugar y despedirse dentro de la cancha, pero su presente está inevitablemente condicionado por una transferencia que puede cambiar su carrera. Tiene un viaje pendiente, exámenes médicos por superar, un contrato que firmar y un nuevo club esperándolo en Europa.
No se trata de cuestionar su profesionalismo. Se trata de entender una situación evidente: resulta difícil imaginar que un futbolista que está a horas de abandonar el país pueda afrontar un Superclásico con la misma concentración y disposición de un compañero cuyo único pensamiento es ganar el domingo.
Más todavía cuando Universidad de Chile arriesga un negocio importante. El AIK pretende que Assadi viaje cuanto antes para someterse a los exámenes médicos y completar una operación que está prácticamente cerrada. Exponerlo 90 minutos en uno de los partidos más intensos del fútbol chileno, con todo lo que significa física y emocionalmente, parece un riesgo innecesario.
Fernando Gago, además, necesita certezas. El entrenador prepara el Superclásico 200 mientras una parte de su planificación depende de una autorización que debe llegar desde Suecia. Assadi estaba considerado, pero a estas alturas el técnico perfectamente podría dar vuelta la página y trabajar exclusivamente con quienes sabe que estarán disponibles.
Porque el Superclásico tampoco debería convertirse en una ceremonia de despedida. La U necesita puntos, necesita ganar y necesita jugadores con la cabeza puesta exclusivamente en Colo Colo. El deseo personal de Assadi de despedirse ante los hinchas es comprensible, pero los intereses deportivos del equipo están primero.
El volante incluso tendrá este viernes una oportunidad para recibir el cariño de los azules. Cerca de 23 mil personas participarán del banderazo en el Estadio Nacional y, si finalmente debe viajar antes del domingo, esa perfectamente puede transformarse en su despedida. Assadi disputó 20 partidos durante 2026 y entregó cinco asistencias. Su etapa en Universidad de Chile parece haber llegado al final y ahora tiene por delante tiene su primera salida.
Por eso, quizás lo mejor para todos sea terminar la historia ahí. Que Assadi viaje, cierre su transferencia y comience su aventura europea. Y que la U enfrente a Colo Colo con once jugadores cuya única preocupación durante esas dos horas sea ganar el Superclásico.