Los procesos o trabajos suponen una serie de exigencias que se establecen como metas para así poder garantizar la continuidad del contrato. Pero qué elementos influyen para que estos procesos se respeten. Buenos resultados y metas dirán muchos, pero para las directivas...¿basta sólo con eso?
Alex Ferguson estuvo 26 años en el Manchester United y ganó 38 títulos. Tuvo derrotas por cierto o Diego Simeone que lleva 13 años en el Atlético Madrid ganando 10 títulos locales e internacionales o Guardiola con 10 temporadas en el City serían los ejemplos y la representación misma del respeto a estos Procesos. Otras competencias, otras realidades, otros objetivos. Pero todos reunidos en una palabra convicción
Pero nuestra realidad es diferente salvo excepciones. Acá no encontraremos a un Ferguson, pero sí a un Gustavo Huerta que lleva ocho temporadas consecutivas en Cobresal hasta ahora. Pero por qué se ha mantenido desde octubre de 2017 a la fecha en la banca minera. Sin duda porque se evaluaron otros factores para sostener este proceso y no sólo una campaña aceptable. Clasificar a Copa Sudamericana (2020, 2022) y Copa Libertadores (2024) es un logro para una de las plantillas más bajas del fútbol nacional.
Pero este año los cortes repentinos a estos procesos llamaron la atención. Juan José Ribera era uno de los pocos técnicos que se mantenía contra viento y marea en un mismo club, pero repentinamente su proceso se cortó en Audax a falta de 3 fechas para el final. Sí Ribera clasificaba a copas, como lo estaba haciendo, su contrato se renovaba de manera automática. No fue así.
Otro caso es el de Lucas Bovaglio en Palestino que pese a obtener la clasificación a Copa Sudamericana la directiva árabe decidió cortar el proceso. En Calama César Bravo no pudo con la tercera intentona de Cobreloa de llegar a Primera tras perder su opción en el último minuto con Concepción. Sin embargo fue ratificado pese a no cumplir el objetivo. Para muchos azules el abrupto término de Gustavo Álvarez es incomprensible, pese a llegar a semifinales de la Copa Sudamericana, pero dónde al parecer hubo otros factores extra futbolísticos que influyeron.
Y que me dicen de Jaime Vera en Puerto Montt, quién iba a pensar que no seguiría en el Velero luego de llevarlo a la B con notable campaña en medio de las penurias de Segunda División. Por números imposible. O la Nona Muñoz en la UDEC, que ganó el ascenso con una segunda rueda increíble y birlando esa opción en su casa a Copiapó. Pero el proceso del Campanil terminó y mal más encima.
Y Víctor Rivero que llegó en el 2023 a Limache y de estar al borde del abismo y caer a primera B estuvo a segundos de tocar el cielo con la obtención de la Copa Chile. Son algunos casos y tal vez no nos dará la capacidad para entender que se busca en cada club cuando se trata de mantener ese famoso y manoseado término llamado Proceso.