La discusión de la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas (SADP) abrió un nuevo frente de tensión entre el mundo político y el fútbol chileno. El proyecto, que ya fue aprobado en el Senado y avanza en su tramitación legislativa, propone cambios estructurales en el modelo que rige a los clubes desde 2005, tal como lo informó La Hora de King Kong hace mucho tiempo.
Entre las medidas más relevantes aparecen la prohibición de la multipropiedad de clubes, mayores restricciones para que representantes de jugadores participen en la propiedad de equipos y una separación institucional más clara entre la Federación de Fútbol de Chile y la ANFP. Cambios que, para varios dirigentes, podrían alterar profundamente la estructura de poder que hoy domina la industria.
En ese contexto, la ANFP comenzó a mover fichas en el plano político. Según reveló La Tercera, desde el fútbol se han generado acercamientos con el líder republicano José Antonio Kast, en lo que aparece como una estrategia para construir un contrapeso frente al impulso del gobierno y de sectores del Congreso que respaldan la reforma.
La lógica detrás del movimiento es clara: el proyecto aún tiene etapas legislativas por delante y el mundo del fútbol busca sumar apoyos políticos que permitan introducir cambios o moderar el alcance de la iniciativa antes de que se transforme en ley. Una medida desesperada en el contexto que desde Quilín ven como se estructura el futuro inmediato del fútbol.
El acercamiento con Kast, según el reportaje, no necesariamente responde a afinidades ideológicas con el dirigente político, sino a una jugada estratégica para influir en la discusión parlamentaria. En el fútbol entienden que el debate aún no está cerrado y que la presión política puede ser clave para proteger el modelo de sociedades anónimas que hoy gobierna a los clubes.
El futuro inmediato de la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas (SADP) depende ahora de lo que ocurra en la Cámara de Diputadas y Diputados, donde el proyecto entró a tercer trámite constitucional tras ser aprobado por el Senado.
En esta etapa, los diputados deben pronunciarse sobre las modificaciones introducidas por la Cámara Alta: si las aprueban, la iniciativa quedará lista para ser enviada al Presidente de la República para su promulgación como ley; si las rechazan o introducen nuevos cambios, se deberá formar una comisión mixta entre diputados y senadores para resolver las diferencias antes de su eventual aprobación final.
Así, mientras el Congreso continúa discutiendo el futuro de las SADP, la ANFP también disputa su propio partido fuera de la cancha, buscando aliados políticos para intentar frenar una reforma que amenaza con reconfigurar el mapa del fútbol chileno.