Paraguay vive una auténtica fiesta nacional. La clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, conseguida tras eliminar nada menos que a Alemania en una dramática definición por penales, provocó una ola de celebraciones que rápidamente llegó hasta el Palacio de López.
El presidente Santiago Peña reaccionó casi de inmediato al histórico triunfo de la Albirroja y confirmó una decisión que pocos imaginaban. A través de su cuenta oficial de X publicó un escueto pero contundente mensaje: "¡Paraguay nunca se rinde! ¡¡FERIADO CARAJO!!", oficializando que este martes será jornada libre en todo el país para celebrar la clasificación.
La medida se transformó inmediatamente en uno de los temas más comentados del Mundial. Miles de personas salieron a las calles de Asunción y de distintas ciudades del país para celebrar una victoria que rompe décadas de frustraciones y devuelve a Paraguay al protagonismo en la máxima cita del fútbol.
La decisión presidencial, de todas maneras, no surgió de manera improvisada. Durante la fase de grupos, Peña ya había sido consultado sobre la posibilidad de decretar un feriado si la selección seguía avanzando en el torneo. En ese momento descartó hacerlo únicamente por superar la primera ronda, aunque dejó abierta la puerta si el equipo conseguía un logro mayor. La eliminación de Alemania terminó siendo el hecho que gatilló la medida.
El decreto, además, tiene respaldo legal. En Paraguay existe una normativa que permite al Presidente establecer hasta tres feriados extraordinarios al año por acontecimientos de especial relevancia nacional, una herramienta que ahora fue utilizada para reconocer una de las mayores gestas deportivas de la historia del país.
Y razones deportivas sobran. Paraguay dejó en el camino a una selección alemana que llegaba como una de las favoritas al título y lo hizo mostrando carácter, resistencia y una enorme fortaleza emocional para imponerse desde los doce pasos. La clasificación no solo significa volver a instalarse entre los 16 mejores del mundo, sino también protagonizar uno de los grandes batacazos del Mundial 2026.
Mientras el país disfruta de un día completo de celebraciones, la Albirroja ya comienza a preparar su próximo desafío. El sueño mundialista sigue vivo y Paraguay espera ahora a su rival en los octavos de final con una confianza que hace mucho tiempo no se veía. Por ahora, sin embargo, el fútbol quedó en segundo plano: la clasificación consiguió algo que pocas veces ocurre, detener por completo a un país para celebrar una noche que ya quedó escrita entre las más memorables de su historia deportiva.