Países Bajos y Japón protagonizaron uno de los mejores partidos de la primera fecha del Mundial 2026. En Dallas, la selección dirigida por Ronald Koeman tuvo el control durante largos pasajes del encuentro, llegó a estar dos veces en ventaja y dominó la posesión, pero terminó cediendo un empate 2-2 que dejó mejores sensaciones en el cuadro asiático que en la escuadra europea.
La primera mitad fue decepcionante en cuanto a ritmo y ocasiones. Los neerlandeses monopolizaron el balón, superaron ampliamente a Japón en pases y duelos aéreos, pero apenas lograron inquietar a Zion Suzuki. Donny Malen generó las oportunidades más claras, mientras que los nipones apostaron a transiciones rápidas encabezadas por Takefusa Kubo y Keito Nakamura. Aun así, el descanso llegó con un lógico 0-0.
El partido cambió radicalmente tras la reanudación. A los 50 minutos apareció Virgil van Dijk para abrir la cuenta con un potente cabezazo tras un córner servido desde la izquierda. El capitán neerlandés confirmó su importancia también en ataque y parecía encaminar a su selección hacia una victoria tranquila.
Sin embargo, Japón respondió con personalidad. A los 57 minutos, Keito Nakamura aprovechó espacios dentro del área y firmó el empate. La reacción asiática obligó a Países Bajos a volver a acelerar y encontró recompensa siete minutos más tarde, cuando Crysencio Summerville sacó un espectacular zurdazo desde fuera del área para devolver la ventaja a la Oranje.
Cuando parecía que los tres puntos quedarían en manos europeas, Koeman optó por replegar líneas y proteger la diferencia. Japón olió la oportunidad y comenzó a empujar con centros y llegadas constantes. La insistencia tuvo premio a los 89 minutos, cuando Koki Ogawa conectó de cabeza en el área y el balón terminó desviándose en Daichi Kamada antes de ingresar al arco de Bart Verbruggen. La FIFA terminó adjudicando el gol al mediocampista japonés.
El empate fue celebrado como una victoria por los asiáticos. Japón apenas tuvo el 40% de la posesión y remató menos veces al arco que su rival, pero volvió a demostrar esa mezcla de disciplina táctica, paciencia y competitividad que ya había exhibido en Qatar 2022. Países Bajos, en cambio, se quedó con la sensación amarga de haber desperdiciado una oportunidad importante ante el rival más complejo de la zona.
Con el 2-2 definitivo, el Grupo F queda completamente abierto. La Oranje dejó escapar dos puntos que parecían seguros, mientras Japón confirmó que tiene argumentos para volver a transformarse en una de las selecciones más incómodas del torneo.