O'Higgins no juega como un equipo destinado a pelear el descenso. Por momentos compite, genera ocasiones y este lunes incluso estuvo cerca de sacar un buen resultado en su visita a Universidad Católica, encontrando a un gran Vicente Bernedo. Sin embargo, la tabla no entiende de sensaciones: el cuadro rancagüino tiene 24 puntos y quedó apenas tres unidades por encima de Cobresal, que hoy ocupa zona de descenso.
La preocupación se explica principalmente por su presente. O'Higgins ganó apenas uno de sus últimos 10 partidos por el Campeonato Nacional. Su única victoria durante este tramo fue el 2-1 frente a Deportes La Serena. En el resto acumuló derrotas ante Universidad de Concepción, Universidad de Chile, Deportes Concepción, Deportes Limache, Palestino y Universidad Católica, además de empates frente a Coquimbo Unido y Colo Colo.
El contraste con la primera rueda es evidente. Después de 15 fechas, O'Higgins tenía 20 puntos y estaba relativamente acomodado en el décimo lugar, lejos de una situación que encendiera las alarmas. Seis jornadas después suma apenas cuatro unidades más y el margen con los últimos lugares prácticamente desapareció.
En el camino también estuvo su eliminación de la Copa Sudamericana y, sobre todo, un mercado que terminó debilitando al plantel. Las ventas de Francisco González y Martín Sarrafiore significaron perder a dos futbolistas importantes para una estructura que había conseguido competir durante buena parte del primer semestre.
No significa que todo se haya derrumbado. O'Higgins está en la final de la Copa de la Liga, una campaña que demuestra que el equipo todavía tiene argumentos y que su funcionamiento está lejos de ser un desastre. El problema es que mientras avanza en una competencia, en el torneo que determina permanencia y descenso los resultados dejaron de acompañarlo.
Y ahí aparece una advertencia que va más allá de Rancagua. Vender figuras puede ser una necesidad económica e incluso un buen negocio, pero desprenderse de piezas importantes en medio de una temporada también tiene un costo deportivo. O'Higgins terminó la primera rueda relativamente tranquilo y hoy, después de ganar solamente uno de sus últimos diez partidos, está obligado a mirar hacia abajo. Tres puntos lo separan del descenso. Para un equipo que hace algunos meses tenía otras aspiraciones, la señal de alerta ya está encendida.