Foto: @Ohigginsoficial
En tres minutos tres llegadas al arco de Bahía. Así comenzó O’Higgins su partido tras doce años de ausencia en Copa Libertadores, todo de la mano, la desfachatez y notabilidad del argentino Francisco González que hizo de su franja derecha el pasadizo para la apertura de la cuenta. A los 4’ recibió un balón con doble marca brasileña, se deshizo de los dos y desde un vértice del área se despachó un zurdazo imparable para Ronaldo. Uno a cero para el estallido de las 12 mil personas en Rancagua
Pero los Celestes no pararon con su dominio y llegadas, Sarrafiore la tuvo y una increíble pelota malograda por Rabello a bocajarro del arco, parecía que aumentaban un resultado que a todas luces parecía exiguo. Bahía no se estabilizó nunca, al menos en la primera parte, en la cancha de El Teniente. Rogério Ceni realizó un cambio a la media hora de juego para sacudir un poco a su equipo.
El partido entró en una fase áspera con entradas fuertes, producto de la impotencia, de lograr un resultado más amplio para el local y del posible empate de los dirigidos por el ex portero de Brasil. Prueba de eso fue la entrada vehemente de Acevedo sobre Leiva que les valió amarilla por parte del juez uruguayo.
La segunda parte una gran jugada del local que finalizó el paraguayo Castillo con imparable cabezazo es anulada por Javier Feres tras el llamado del VAR por falta previa de Pavez. Pudo ser la inversión para ir más tranquilos a Brasil.
Pero Bahía creció y por el sector izquierdo de su ataque empezó a profundizar con Caio ingresado en el complemento. Bovaglio cedió terreno y mandó al campo a Bastián Yáñez por Rabello buscando alguna contra.
El Escuadrón de Acero se acercó a la portería de Carabalí pero sin una jugada muy clara de gol. O´Higgins al final aseguró el feudo cerró sus filas apostando a asegurar la clasificación en Brasil.