O’Higgins movió ficha y encontró eco en la ANFP. El cuadro celeste solicitó formalmente la reprogramación de su partido ante Universidad de Chile, actualmente fijado para el 23 de mayo en el Estadio Nacional, argumentando falta de descanso en un calendario marcado por su participación en la Copa Sudamericana, donde enfrentará una seguidilla exigente de compromisos.
El contexto no es menor. El equipo de Rancagua tiene programado jugar el 20 de mayo ante Boston River por el torneo continental, apenas tres días antes de visitar a la U en Santiago. Posteriormente, el 26 de mayo debe volver a competir internacionalmente frente a Millonarios, configurando un tramo de alta carga que deja menos de 72 horas de recuperación entre encuentros clave.
Si bien las bases del Campeonato Nacional 2026 establecen que ningún club puede disputar partidos con menos de 48 horas de descanso y recomiendan una ventana de al menos 72 horas en caso de competencias internacionales, también son claras en señalar que la participación en torneos CONMEBOL no constituye por sí sola una causal automática de suspensión o reprogramación.
Sin embargo, en este caso la ANFP estaría dispuesta a flexibilizar el criterio y ya anticipan que la respuesta desde Quilín sería favorable, entendiendo la congestión del calendario y el impacto deportivo que podría tener para O’Higgins disputar tres partidos en seis días, incluyendo dos duelos internacionales fuera de Chile.
Así, el choque ante Universidad de Chile queda en suspenso a la espera de la oficialización, en una decisión que vuelve a tensionar el calendario del fútbol chileno y reabre el debate sobre la coherencia en la aplicación de las normas, especialmente cuando se trata de equipos con participación internacional.