Cuando parecía que ambos debían conformarse con un empate, Arnaldo Castillo tenía guardado el último golpe. El delantero apareció a los 95 minutos con un impecable cabezazo para sellar el 2-1 sobre Deportes La Serena y desatar el festejo de un O'Higgins que encontró en el epílogo un triunfo que vale mucho más que tres puntos.
El cuadro serenense había hecho méritos para llevarse la victoria durante gran parte del encuentro. Aprovechó el evidente desgaste que arrastraban los rancagüinos tras su eliminación a mitad de semana frente a Boca Juniors por la Copa Sudamericana y golpeó temprano con Jeisson Vargas, quien abrió la cuenta a los 22 minutos tras una buena habilitación de Felipe Chamorro.
La Serena controló el primer tiempo y tuvo opciones para ampliar la diferencia. Gonzalo Figueroa volvió a demostrar que puede ser una pieza importante en ofensiva, generando constante peligro sobre la última línea celeste. Sin embargo, el viejo pecado del equipo de Felipe Gutiérez volvió a aparecer: la falta de contundencia para cerrar los partidos cuando domina.
O'Higgins entendió que seguía con vida y cambió la historia en el complemento. Sin generar un vendaval de ocasiones, fue creciendo desde el control del balón y terminó inclinando la cancha. Castillo encontró el empate a los 66' y, desde ese momento, el cuadro local comenzó a retroceder demasiado, renunciando a la iniciativa y apostando por sostener el punto. La apuesta terminó siendo un error. En los descuentos, un nuevo centro encontró otra vez la cabeza de Castillo, que anticipó a la defensa granate para decretar el 2-1 definitivo y completar una remontada que silenció La Portada.
El triunfo permite a O'Higgins escalar al noveno puesto con 23 unidades y recuperar terreno en la Liga de Primera. En la otra vereda, La Serena se queda con 19 puntos y comienza a mirar con mucha más atención la parte baja de la tabla. El margen sobre la zona de descenso se acorta y, por cómo se escapó el partido, la derrota deja mucho más que tres puntos perdidos: instala dudas en un equipo que sigue sin saber cerrar los encuentros cuando tiene la ventaja.
Además para los rancaguinos el triunfo tiene otro sabor. Claro, las salidas de Martín Sarrafiore y Francisco González demostraron claramente la dependencia del equipo de Bovaglio en estos dos nombres. Pese a aquello pudo dar vuelta un partido clave para sumarse a la lucha por las copas, un objetivo básico a esta altura para un cuadro acostumbrado a pelear arriba.