La historia cambió demasiado rápido para Nueva Zelanda. Hace apenas dos meses los All Whites celebraban una contundente victoria por 4-1 sobre Chile en la FIFA Series, resultado que alimentó la ilusión de una selección que ya tenía asegurada su presencia en el Mundial 2026. Sin embargo, la realidad golpeó con fuerza este lunes, cuando fueron completamente superados por Haití y terminaron cayendo por un inapelable 4-0 en Fort Lauderdale.
El conjunto caribeño fue ampliamente superior durante gran parte del encuentro y construyó la goleada con anotaciones de Ruben Providence a los 12 minutos, Lenny Joseph a los 51', Frantzdy Pierrot a los 62' y Duke Lacroix a los 87'. Más allá del marcador, la sensación fue que Haití pasó por arriba a una selección neozelandesa que nunca encontró respuestas futbolísticas ni logró competir de igual a igual.
La derrota llega en un momento particularmente llamativo para los kiwis, que en las últimas semanas han estado rodeados de una inesperada atención mediática gracias al fenómeno viral de Tim Payne. El lateral se convirtió en una celebridad de redes sociales tras una campaña impulsada desde Argentina que multiplicó exponencialmente su popularidad y lo instaló como uno de los rostros más comentados de la selección oceánica.
Pero el fútbol volvió a demostrar que la popularidad digital poco influye dentro de la cancha. De poco sirvieron los millones de visualizaciones, los memes y los likes para una selección que exhibió enormes problemas defensivos, poca capacidad de reacción y una preocupante fragilidad frente a un rival que aprovechó cada espacio para castigarla.
El resultado también relativiza aquella goleada conseguida sobre Chile en marzo. Si bien Nueva Zelanda llegará igualmente al Mundial gracias a su clasificación obtenida en Oceanía, la caída frente a Haití deja serias dudas respecto de su capacidad para competir ante selecciones de mayor nivel. A pocos días del inicio de la Copa del Mundo, los All Whites recibieron una dura advertencia: el entusiasmo generado en internet no alcanza para esconder las limitaciones de un equipo que futbolísticamente dejó mucho que desear.