Algo está pasando en Universidad de Chile. Cuando Fernando Gago necesita prácticamente a todo su plantel disponible para afrontar la recta final de la temporada, los problemas físicos vuelven a transformarse en protagonistas y esta vez el golpe llegó con uno de los últimos jugadores que arribaron al CDA: Igor Lichnovsky.
El defensor regresó al club después de 12 años en el extranjero y su estreno se produjo nada menos que ante Colo Colo en el Superclásico. Lichnovsky ingresó para disputar el segundo tiempo, completó apenas 45 minutos y durante la semana siguiente tuvo que trabajar de manera diferenciada. Finalmente se confirmó el diagnóstico: esguince grado II en el pie derecho y aproximadamente tres semanas fuera de las canchas.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que se ha repetido demasiado durante esta temporada: ¿qué está pasando con los problemas físicos en Universidad de Chile? Porque Lichnovsky no es un futbolista cualquiera dentro de esta historia. Fue justamente el jugador que terminó llegando para reforzar una defensa que semanas antes había visto frustrada la incorporación de otro central.
Se trata de Valentín Gauthier. El defensor uruguayo llegó a Santiago con prácticamente todo acordado para transformarse en refuerzo de Universidad de Chile. Sin embargo, los exámenes médicos encendieron las alarmas por un problema físico y el club decidió someterlo a nuevas evaluaciones antes de tomar una determinación definitiva.
Finalmente Universidad de Chile bajó la operación. El problema detectado significaba que el defensor necesitaría un periodo de recuperación antes de estar en condiciones de competir y la dirigencia, que buscaba una alternativa inmediata para Fernando Gago, decidió no completar su contratación.
La determinación parecía demostrar que la U no estaba dispuesta a asumir riesgos con futbolistas que llegaran arrastrando problemas físicos. Sin embargo, pocas semanas después aparece una paradoja difícil de ignorar: Gauthier fue descartado porque no estaría inmediatamente disponible y Lichnovsky, el defensor que finalmente reforzó el plantel, terminó lesionado después de disputar solamente 45 minutos.
Pero el problema de Universidad de Chile viene desde mucho antes. Octavio Rivero ha sido uno de los casos más importantes de la temporada. El delantero uruguayo sufrió problemas físicos que terminaron sacándolo de competencia e incluso debió pasar por una intervención quirúrgica, dejando a Fernando Gago sin una de las alternativas ofensivas importantes de su plantel durante parte del año.
La ausencia de Rivero no fue menor. La U construyó su plantel considerando al delantero como una pieza relevante en ataque, pero sus inconvenientes físicos obligaron al cuerpo técnico a buscar soluciones mientras el uruguayo permanecía fuera. Una situación que se hizo todavía más sensible considerando los problemas de rendimiento que también ha tenido el equipo en ofensiva durante 2026.
A Rivero se agregó Gonzalo Reyna. El atacante llegó como refuerzo para potenciar al equipo y prácticamente de inmediato apareció un nuevo problema para Gago: una lesión muscular lo dejó fuera y retrasó su incorporación efectiva al equipo. Otra contratación que, cuando debía transformarse rápidamente en una solución, terminó pasando primero por la enfermería.
Por eso lo de Lichnovsky ya no parece un episodio aislado dentro de la temporada azul. Rivero fuera durante un periodo importante, Reyna lesionado después de su llegada, Gauthier descartado en los exámenes médicos y ahora Lichnovsky con tres semanas de recuperación después de disputar apenas medio partido.
Eso no significa que los exámenes médicos sean responsables de las lesiones posteriores de los futbolistas. Ningún chequeo puede anticipar todos los problemas que pueden producirse durante entrenamientos o partidos. Pero la acumulación de casos inevitablemente abre preguntas sobre la planificación física, las cargas de trabajo, los antecedentes considerados al momento de contratar y, sobre todo, la cantidad de jugadores que realmente ha tenido disponibles Fernando Gago durante la temporada.
Lichnovsky se perderá, como mínimo, los encuentros frente a Universidad de Concepción, Coquimbo Unido y Deportes La Serena. Tres partidos importantes para un equipo que quedó a 13 puntos de Colo Colo después del Superclásico y que necesita asegurar su clasificación a las competencias internacionales de la próxima temporada.
La ironía es evidente. Universidad de Chile decidió no contratar a Gauthier porque necesitaba un defensor disponible inmediatamente y no podía esperar su recuperación. Unas semanas después, el mercado está cerrado, el uruguayo nunca llegó y Lichnovsky estará cerca de tres semanas fuera después de jugar solamente 45 minutos.
Y cuando ese episodio se coloca al lado de lo ocurrido con Octavio Rivero y Gonzalo Reyna, la pregunta deja de parecer una exageración: ¿por qué se lesionan tanto en Universidad de Chile?
Una enfermería que durante 2026 parece haber tenido demasiado movimiento para un equipo que necesita desesperadamente encontrar continuidad dentro de la cancha.