"Tuvimos una reunión en el vestuario con los dirigentes, con todos y luego con los jugadores y la delegación. Les comunicamos que queríamos descomprimir esto. Intentamos pelear todo", fueron las palabras que Ricardo Gareca dijo en su despedida de La Roja. Un camino turbulento, con derrotas históricas y un rendimiento paupérrimo que terminó con la selección fuera de su tercer mundial consecutivo. Tras cartón emergió la figura de Nicolás Córdova como el reemplazante del "Tigre", asumiendo la doble función pensando en la Copa del Mundo Sub 20.
Su primer enfrentamiento con los medios llegó el 2 de septiembre, pero antes de eso hizo noticia por ir a ver partidos de la Liga de Primera al estadio. El 6 de julio, para el partido de Católica y Colo Colo en el Santa Laura, fue visto en las tribunas junto a su staff en una publicación con múltiples comentarios: "No llevan ni una semana y ya trabajaron mas que Gareca"; Lo que Gareca nunca hizo; fueron algunos de los mensajes más repetidos.
Su primera nómina fue sin jugadores de la Generación Dorada. Un cambio de timón con un mensaje claro: "Siendo honesto, ninguno de ellos va a estar en el Mundial de 2030. Y sería irresponsable poner a jugadores que no van a estar, porque nuestro futuro es ahora", sentenció marcando una primera distancia. "Lo único que puedo decir es que las listas están hechas con la mejor fe posible, con mucha altura de mira y, sobre todo, con una proyección", agregó.
Hasta ahí un diagnóstico claro, con Felipe Correa, flamante nuevo gerente de selecciones, abriendo las puertas para una posible continuidad del ex volante al mando de la adulta con miras a 2030. Pero llegó la cancha y con ella las derrotas: apabullados 3-0 por Brasil en el Maracaná con poquísimo fútbol y luego un empate ante una Uruguay apagada, jugando por nada en un Nacional que se ilusionó con un par de chances falladas por Brereton.
“Debutaron cinco jugadores en esta fecha FIFA, es lo que habíamos hablado. Haciendo lo mismo obtendremos resultados", fue la conclusión del DT pos doble fecha eliminatoria. Se habló de su perfil anti Gareca y de cómo se podía proyectar lo que estaba haciendo con la Sub 20 también en la mayor.
Llegó el Mundial Sub 20 y con él aparecieron todos los fantasmas. El debut con dudas ante Nueva Zelanda volvió a reflejar que las palabras del técnico en conferencia aguantan mucho en el papel, pero al plasmarlo en el terreno de juego se esfumaba. “Muchas veces se dice 'el técnico echó el equipo para atrás' y no existe eso... Ya nadie se regala y sale a presionar cualquier pelota, hay un estudio del rival súper detallado”, fue su primer encontronazo con los medios por su planteamiento cuestionable.
Pero la derrota ante Japón por 2-0 en la segunda fecha marcó un antes y un después. No porque los nipones pasaron por arriba a una vulnerable selección chilena, sino por una declaración que lo convirtió en objeto de burlas: "LAS MÉTRICAS QUE TIENEN USTEDES SON DISTINTAS A LAS DE NOSOTROS".
Una declaración de principios que lo metió en un pantano sin salida. Peor aún cuando en la última jornada la derrota ante Egipto fue un mazazo definitivo a un proceso carente de fútbol Sus propios jugadores intentaron seguir un discurso que ya era un meme, más tomado para la risa de los fanáticos y el chicaneo constante de los medios de comunicación. Un viaje sin retorno.
Antes del partido ante México por los octavos de final de la Copa del Mundo en Valparaíso su figura ya era cuestionada, algo que se ratificó con una pifiadera pocas veces vista en categorías inferiores. 4-1 en contra, eliminación sin apelaciones y fin al sueño mundialista en casa.
Apretado por sus propias declaraciones y con un rendimiento paupérrimo, Córdova se fue quedando sólo al interior de la ANFP. Hoy su respaldo lo tiene sólo en Felipe Correa, que sigue sosteniendo su continuidad hasta el 2030. Quizás la falta de planificación de Quilín lo deje sentado en el banco para unas clasificatorias que se proyectan como inéditas. Lo cierto es que el crédito del talquino es nulo y eso en gran parte es por responsabilidad propia.