La ministra del Deporte, Natalia Duco, sufrió uno de los retrocesos más duros dentro del equipo de gobierno en la última medición de Plaza Pública Cadem. De acuerdo con el adelanto de la encuesta correspondiente a abril, la secretaria de Estado cayó 13 puntos en su aprobación, pasando de 49% en marzo a apenas 36%, lo que la dejó como la segunda ministra peor evaluada del gabinete.
El dato no es menor. Duco solo supera a la ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, quien aparece en el último lugar del listado con 24% de aprobación. En el caso de la titular de Deportes, el descenso resulta especialmente llamativo porque se trata de una cartera que, en general, no suele ubicarse entre las más castigadas por la opinión pública.
La caída coincide con un mes complejo para la exatleta, cuya instalación en el gabinete estuvo marcada por dos controversias que golpearon directamente su imagen. La primera fue su defensa al rodeo, tema que le generó una fuerte ola de críticas. Ante ese escenario, Duco reconoció públicamente el costo personal de la polémica: “Soy humana y por supuesto que no es fácil leer la cantidad de hate, nunca me había pasado en mi vida”, sostuvo, aunque también afirmó que entendía y respetaba las críticas propias de su rol como autoridad.
A esa polémica se sumó otra frase que terminó generando ruido en el mundo deportivo. Al referirse al equipamiento de los deportistas chilenos, Duco señaló que una de sus prioridades era que los atletas tuvieran “ropa linda”, declaración que fue ampliamente cuestionada por la forma y el fondo. Luego, la ministra debió retroceder y pedir disculpas: “Quiero pedir disculpas si mis palabras no fueron las correctas”, dijo, intentando aclarar que su intención era relevar la importancia de entregar indumentaria de calidad a quienes representan al país.
Por eso, el 36% de aprobación que registra Cadem no solo representa una baja estadística. También marca un cambio de percepción sobre una ministra que llegó al cargo con capital simbólico deportivo, pero que en sus primeras semanas terminó enfrentando costos políticos altos por declaraciones que abrieron flancos innecesarios.
El contraste con Jaime Pizarro también vuelve más evidente el golpe. El exministro del Deporte cerró su gestión con un 60% de aprobación, muy lejos del piso en el que hoy aparece Duco. La diferencia expone que la cartera, pese a no ser una de las más mediáticas del gabinete, sí puede transformarse rápidamente en un foco de desgaste cuando sus autoridades fallan en la comunicación pública.