La polémica en torno al Mundial 2026 suma un nuevo capítulo. Un informe del Group of Copenhagen, organismo internacional especializado en la lucha contra la manipulación de competiciones deportivas, detectó siete situaciones consideradas inusuales durante el torneo y contradijo la versión entregada por la FIFA, que apenas un día antes había asegurado que no existieron indicios de amaño de partidos ni movimientos sospechosos en las apuestas.
El organismo, que trabaja bajo el Convenio Macolin del Consejo de Europa, explicó que emitió siete "alertas amarillas", una categoría utilizada cuando existen comportamientos anómalos que ameritan una revisión, aunque no constituyen una prueba de manipulación.
El caso que más inquieta involucra al delantero estadounidense Folarin Balogun. El atacante fue expulsado el 2 de julio en el duelo ante Bosnia y Herzegovina y ese mismo día la plataforma de predicciones Polymarket abrió un mercado preguntando si podría jugar el siguiente partido frente a Bélgica. Sin embargo, la FIFA recién confirmó oficialmente el 5 de julio que el futbolista tendría suspendida su sanción y estaría disponible para ese encuentro.
Según el informe, ninguno de los otros 14 jugadores expulsados durante el Mundial tuvo un mercado similar abierto antes de conocerse la resolución disciplinaria. Por ello, el Group of Copenhagen solicitó formalmente a la FIFA una explicación escrita sobre ese episodio.
Las otras alertas incluyen la expulsión del sudafricano Themba Zwane frente a México, una apuesta de 4,8 millones de dólares en Polymarket a que España no derrotaría a Cabo Verde —partido que terminó igualado sin goles— y la demora de tres minutos y medio del VAR para anular un gol de Ferran Torres frente a Arabia Saudita.
Pese a ello, el propio organismo aclaró que estas alertas no significan que exista manipulación comprobada. Variaciones bruscas en las cuotas, estrategias de cobertura de las casas de apuestas o movimientos propios de los mercados de predicción también pueden explicar estos comportamientos.
La diferencia con la postura de la FIFA, sin embargo, es evidente. Mientras la Integrity Task Force del organismo rector del fútbol aseguró que los 104 partidos del Mundial transcurrieron sin señales de apuestas sospechosas, el Group of Copenhagen afirma que mantuvo 15 encuentros bajo vigilancia reforzada y analizó 12 controversias por posibles riesgos para la integridad del torneo.
El informe también pone el foco en el crecimiento de plataformas de predicción como Polymarket y Kalshi, cuyo volumen de operaciones durante el Mundial superó todas las estimaciones previas. Según los cálculos del organismo, durante el torneo se movieron cerca de 240 mil millones de dólares en apuestas, aproximadamente el doble de lo registrado en Qatar 2022, abriendo un nuevo desafío para el control de la integridad en las grandes competiciones.