Un triste amanecer tuvo el mundo de fútbol nacional luego de conocer la muerte de Héctor Roco Lucero, emblemático defensa y volante de corte del elenco sanfelipeño, quien a los 60 años dejó de existir a raíz de un paro cardiaco.
El “Cabezón” o “Tito” como era recordado, se desempeñó en el 2020 como entrenador del primer equipo del conjunto del Valle del Aconcagua.
A través de su carrera obtuvo importantes logros con la casaquilla de Unión San Felipe. En 1988 conquistó el ascenso a Primera División con un cuadro muy bisoño y repetiría la hazaña en el 2000 con un camarín mucho más conformado.
En el año 2000 de la mano de Raúl Toro, Héctor Roco vivió su última experiencia como jugador. Era el más experto y tuvo que guiar a elementos como Víctor “Guagua” González , Jorge Pérez y Miguel Ángel Romero.
Pero fue en el partido con la Universidad de Chile en el Nacional de ese mismo año, cuando el propio Roco sentiría que su retiro estaba marcado, fue reemplazado en el minuto 58’, cuando ganaban 1 a 0 y San Felipe terminó perdiendo por 2 a 1, que se sentenció su despedida del fútbol activo.
Roco defendió además las casaquillas de Naval de Talcahuano, Everton de Viña del Mar, y Unión Española. Bajo su mando en el 2020, los de Aconcagua disputaron la final de la liguilla de ascenso, instancia que perdieron a manos de Melipilla mediante lanzamientos penales.
En el “Uni Uni” estuvo hasta el 2023, año en que se terminó su paso por las divisiones menores del club.
Héctor Roco será recordado como esos defensas aguerridos que iban recios a la marca, pero siempre velando por la integridad del compañero.