El fútbol chileno está de luto. Este jueves se confirmó la muerte de Víctor “Pititore” Cabrera a los 68 años, según informó BioBioChile, cerrando la historia de uno de los delanteros más efectivos y reconocibles del medio local en las décadas de los 80 y 90.
Nacido en Quillota, Cabrera desarrolló una carrera extensa en el fútbol chileno entre 1978 y 1993, defendiendo camisetas como San Luis, Everton, Regional Atacama, Colo Colo, Deportes Concepción, Deportes La Serena, Unión La Calera y Quintero Unido. Su trayectoria lo consolidó como un delantero de área clásico, con alta capacidad de definición y regularidad en el gol.
Su impacto se refleja en sus registros individuales. Fue goleador del Apertura de Segunda División en 1980 con 15 tantos, ese mismo año terminó como máximo artillero de toda la Segunda División con 29 goles, en 1981 lideró la tabla de la Copa Chile con 8 conquistas y en 1984 se consagró goleador de la Primera División con 18 anotaciones, uno de los hitos más importantes de su carrera.
A nivel colectivo también dejó títulos. En 1980 fue campeón de la Copa Apertura y de la Segunda División con San Luis, mientras que en 1985 levantó la Copa Chile con Colo Colo. Además, sumó un nuevo campeonato de Segunda División en 1987 con Deportes La Serena, confirmando su presencia en equipos protagonistas en distintas categorías.
Más allá de los números, Cabrera marcó una época por su estilo. Su tradicional celebración con una voltereta tras cada gol se transformó en una de las imágenes más recordadas del fútbol chileno de esos años, instalándolo como un personaje distintivo para los hinchas.
Por ahora no se han entregado detalles sobre las causas de su fallecimiento. Su legado, sin embargo, queda respaldado por cifras concretas, títulos y una carrera que lo posiciona como uno de los goleadores más importantes del fútbol chileno en el último tramo del siglo XX.