River Plate tocó fondo. El equipo de Eduardo Coudet quedó eliminado de la Copa Sudamericana después de empatar 1-1 ante Independiente Santa Fe en el Monumental y perder 8-7 en una interminable definición por penales, cerrando otra noche frustrante para un proyecto que comenzó la temporada con enormes expectativas y una inversión millonaria de cerca de 70 millones de dólares.
Sebastián Driussi había abierto la cuenta a los 51 minutos y parecía entregarle algo de tranquilidad al Millonario. Sin embargo, una mano de Lucas Martínez Quarta provocó el penal que Franco Fagúndez convirtió a los 80', llevando una serie que había terminado 0-0 en Colombia directamente a los lanzamientos desde los doce pasos.
Allí apareció definitivamente la pesadilla. River terminó cayendo después de una extensa definición en la que Rafael Santos Borré estrelló su lanzamiento en el palo, Facundo González encontró la respuesta de Weimar Asprilla y Santiago Beltrán falló el penal definitivo. Santa Fe ganó 8-7 y silenció al Monumental.
La eliminación llega en el peor momento posible. River marcha 14° en su zona del Torneo Clausura, con apenas cuatro puntos después de seis fechas, producto de un triunfo, un empate y cuatro derrotas. Números impensados para uno de los planteles más poderosos y costosos del continente.
Eduardo Coudet queda inevitablemente en el centro del huracán. El entrenador no consiguió transformar la enorme jerarquía individual de su plantel en funcionamiento colectivo y ahora perdió uno de los grandes objetivos internacionales de la temporada. La advertencia había llegado incluso antes del partido: Oscar Ruggeri aseguró públicamente que si River no ganaba ante Santa Fe, el técnico la tendría "muy difícil".
Pero el incendio está lejos de limitarse al entrenador. La dirigencia protagonizó durante las últimas semanas un polémico proceso de limpieza del plantel, con numerosos futbolistas apartados y enviados a trabajar lejos del grupo principal. La situación llegó al extremo de que Stefano Di Carlo debió reconocer públicamente errores en la manera en que se manejó el conflicto.
Germán Pezzella fue uno de los últimos capítulos. El histórico defensor, campeón de la Libertadores 2018, rescindió oficialmente su contrato este mismo miércoles después de formar parte del grupo de jugadores que trabajaba apartado del plantel profesional.
Los hinchas también perdieron la paciencia. Las protestas contra jugadores y dirigentes ya llegaron hasta el propio Monumental y el clima alrededor del club se volvió cada vez más pesado. La enorme inversión realizada para construir este equipo hace todavía más difícil explicar semejante derrumbe deportivo.
A todo eso se agrega otro conflicto institucional. Di Carlo mantiene una dura disputa con la conducción de la AFA, encabezada por Claudio "Chiqui" Tapia, después de cuestionar públicamente arbitrajes y denunciar perjuicios contra River. El club pelea dentro de la cancha, en los escritorios y también contra una parte importante de su propia gente.
Por eso la eliminación ante Independiente Santa Fe puede convertirse en mucho más que otra derrota internacional. River perdió la Sudamericana, está hundido en el campeonato argentino y su entrenador quedó contra las cuerdas. El Monumental ya no esconde el incendio: la crisis explotó y amenaza con llevarse puesto un proyecto que, pese a los millones invertidos, está viviendo una temporada para el olvido.