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Cuando la escuadra española veía con temor la caída de varios seleccionados como Dani Carvajal surgió el nombre de Mikel Oyarzabal y la prensa no titubeó en cuestionar su nombramiento. Pero el Licenciado en Administración y Dirección de Empresas sabe de derrotas, críticas y triunfos sin alteración y con la mesura que le da su manera de ver la vida.
Convivió con la amargura de quedar afuera del Mundial de Qatar 2022 a raíz de una rotura del ligamento cruzado anterior en marzo de ese año. Tras largos nueve meses de recuperación muchos dudaron que el atacante donostiarra volvería a su nivel y muchos apostaron a que no regresaría a la selección con tanto talento emergente. Pero su tesón lo llevó a que el 31 de diciembre de ese 2022, en un partido en casa ante Osasuna anotara en su vuelta a los campos como el goleador de siempre, claro sólo terminó ese año con 4 goles.
Pero en la temporada 2023-24, en la que el equipo se clasificó para la Champions, ya fue de nuevo el máximo artillero del equipo con 14 tantos, todo en medio de una discusión eterna de cambiarlo de posición a la izquierda o bien retrasarlo más en el campo.
Pero Mikel trabajó de manera silenciosa y fuerte para retomar ese nivel de goleador que parecía perdido y fue sin quererlo el héroe en la final de la Eurocopa entre España e Inglaterra (2024) cuando ingresó en el minuto 68 y en la primera pelota que recibió con ventaja anotó el gol que le dio el título a su país, a cuatro minutos del final del partido. El fútbol, como la vida, te da y te quita como un equilibrio perverso pero saludable.
Oyarzabal sabe que es un atacante de segundo orden en España, no tiene las luces que envuelven a Dani Olmo o Lamine Yamal en el Barcelona, tampoco provoca ese atractivo que en un tiempo tuvieron Fernando Torres (El Niño) o Álvaro Morata, él es capitán y un silencioso goleador de la Real Sociedad o más bien de acuerdo a sus declaraciones es un reflexivo dentro y fuera de la cancha. Enhorabuena, con todo eso o sin nada, le alcanzó para estar en el Mundial y llevar 4 anotaciones discutiendo el título de goleador ante los grandes como Messi, Mbappé, Keane entre otros, tal vez no le alcance, pero no será por falta de trabajo.
"Mi única virtud es elevar la exigencia en los entrenamientos, apretar tanto que quien me quiera ganar tiene que poner todo en cada balón. Es mi manera de ayudar a mejorar al equipo" señaló hace poco.