En octubre del 2025 se sancionó en México el Artículo 25 transitorio de la Ley de Ingresos de la Federación que establece un estímulo específico para la organización del Mundial 2026. Quedaron exentos de impuestos en el territorio mexicano FIFA y sus subsidiarias, FIFA Americas Inc, FIFA Ticketing AG y una extensión del organismo en México.
¿Qué ingresos quedaron exentos?: marcas patrocinadoras, boletaje y hospitalidad corporativa, enajenación de entradas y paquetes, personal extranjero y voluntario, proveedores contratados directamente por la FIFA, importación sin aranceles de equipo técnico, tecnología de transmisión, materiales audiovisuales, uniformes y consumibles operativos.
Todo estos rubros, si son visados por la FIFA, no pagan impuestos en México hasta el 2028. Esta rebaja fue hecha en su primera parte por el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018) para asegurar la organización del torneo y ratificada por el actual gobierno en el supuesto de que el país se iba a llenar de turistas y los ingresos por esa vía compensarían la baja tributaria.
Lo cierto es que el turismo ha estado muy por debajo de las previsiones y el gobierno mexicano ha conseguido lo que parecía una concesión irreversible: recortar de 2028 a solo este año los privilegios tributarios que le entregó a la FIFA para asegurar la sede del Mundial 2026. Aquel blindaje fiscal original, que cubría a la federación, sus afiliadas, proveedores y socios comerciales, quedó ahora reducido a un beneficio de vigencia exprés, aplicable únicamente al último cuatrimestre de 2025 y a lo que resta del ejercicio fiscal de este año.