Trascendió esta semana que Giani Infantino habría ofrecido a México participar como miembro de la Conmebol a cambio de su apoyo. La historia es parcialmente cierta y tiene una motivación que va más allá de la política interna en la FIFA. El conflicto actual real es entre Emilio Azcárraga (Televisa), Netflix, la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) y la Concacaf y se debe a la pérdida de exclusividad de los torneos oficiales de la Selección Mexicana en televisión abierta, lo que ha detonado una fractura histórica que empuja a México a buscar su salida hacia la Conmebol.
La Concacaf vendió a Netflix los derechos exclusivos de transmisión en México para la Copa Oro y la Concacaf Nations League por 60 millones de dólares para los ciclos de 2027 y 2029. Esto rompió una racha de 34 años de control absoluto de Televisa y TV Azteca sobre el producto estrella del fútbol nacional.
Netflix duplicó la oferta de la alianza Televisa-TV Azteca la cual ascendía a solo 30 millones de dólares. A Emilio Azcárraga y las cúpulas de la FMF no les cayó nada bien la intromisión de la plataforma de streaming. Consideran una "traición" de la Concacaf el haber cedido estos torneos, dejando a sus principales aliados comerciales sin sus partidos de mayor audiencia.
Para contrarrestar el impacto, Televisa y TV Azteca firmaron un pacto de protección para asegurar la exclusividad en televisión abierta de los partidos amistosos y eliminatorios de la Selección Mexicana hasta el año 2034, garantizando que el resto del proceso mundialista no caiga en el streaming.
La tensión provocada por este contrato de transmisión con Netflix ha escalado a nivel político-deportivo. Según reportes de periodistas deportivos como Luis Castillo, la molestia por los derechos de televisión es el principal motor por el cual México está gestionando activamente dejar la Concacaf. Los directivos mexicanos buscan mudar a la Selección Nacional de forma permanente a la Conmebol para convertirse en su miembro número once, buscando mayor nivel competitivo y romper relaciones con la Concacaf.
Aquí entra el "Factor Infantino" pues trascendido que el presidente de la FIFA, habría prometido su respaldo político a México para facilitar esta mudanza confederativa a cambio de apoyos políticos dentro del organismo. La Concacaf se niega rotundamente a dejar ir a México debido a que el mercado mexicano y su afición representan la mayor fuente de ingresos económicos para todos sus torneos.