La Copa del Mundo 2026 todavía no comienza, pero ya dejó instalada una discusión que va mucho más allá de lo deportivo. La FIFA confirmó una lista de 23 artistas para los espectáculos inaugurales del torneo y ratificó que, por primera vez en la historia, el Mundial tendrá tres ceremonias distintas debido a la organización compartida entre Estados Unidos, Canadá y México.
La decisión refleja el nuevo modelo con el que la FIFA está construyendo el evento: un producto global de entretenimiento, pensado no solo para el público futbolero tradicional, sino también para la televisión, el streaming, las redes sociales y las grandes marcas comerciales. El problema es que para muchos hinchas el foco parece desplazarse cada vez más lejos de la pelota.
En el show programado para Los Ángeles aparecen nombres como Katy Perry, Future, Anitta, LISA, Rema y Tyla, apuntando claramente a una mezcla de mercado norteamericano, latino y urbano internacional. En Canadá, la apuesta va por artistas vinculados a la identidad multicultural del país, con figuras como Alanis Morissette, Alessia Cara, Jessie Reyez y Michael Bublé.
Mientras tanto, el espectáculo en México tendrá un perfil completamente latinoamericano y popular. Ahí aparecen nombres como Alejandro Fernández, Belinda, J Balvin, Lila Downs, Los Ángeles Azules y Maná, en un evento que se realizará en el histórico Estadio Azteca.
El propio Gianni Infantino adelantó que todavía quedan artistas por confirmar, por lo que la dimensión del espectáculo podría crecer aún más durante los próximos meses. Todo esto ocurre en paralelo a un Mundial que ya será inédito por su formato de 48 selecciones, más de 100 partidos y una logística gigantesca repartida entre tres países.
La sensación entre muchos fanáticos es que el torneo está mutando hacia una experiencia cada vez más cercana al modelo del Super Bowl estadounidense, donde el espectáculo externo comienza a competir directamente con el evento deportivo. Y aunque para algunos esto representa una evolución natural del fútbol moderno, para otros es una señal evidente de que el Mundial dejó de ser solamente fútbol hace bastante tiempo.