Marcelo Morales está a un paso de concretar su regreso a Universidad de Chile, apenas un año después de haber salido rumbo al New York Red Bulls. El retorno se dará en condición de préstamo por toda la temporada 2026, luego de un paso prácticamente intrascendente por la MLS, donde el lateral izquierdo acumuló solo cuatro partidos oficiales y terminó jugando mayoritariamente en la filial del club.
Durante toda la temporada 2025, Morales disputó apenas 218 minutos en la MLS repartidos en cuatro encuentros, sin goles ni asistencias. Fue titular en solo dos partidos y nunca completó los 90 minutos. New York Red Bulls perdió todos los encuentros en los que el chileno tuvo participación significativa: ante Portland Timbers (2-1), CF Montréal (0-2), NYCFC (2-3) y FC Cincinnati (0-1).
Ante la falta de continuidad en el primer equipo, el club decidió enviarlo al New York Red Bulls II, que compite en la MLS NEXT Pro, la tercera categoría del sistema estadounidense. En esa división Morales jugó ocho partidos, acumuló 617 minutos y convirtió un gol, cifras muy por debajo de lo esperado para un jugador que venía de ser titular en Primera División y seleccionado nacional.
Su temporada quedó marcada además por cuestionamientos físicos y un episodio de indisciplina en septiembre de 2025, cuando llegó una hora tarde a un entrenamiento, situación que derivó en su marginación inmediata por decisión del técnico Sandro Schwarz. Desde entonces, prácticamente desapareció de las convocatorias del primer equipo.
La operación de salida desde Universidad de Chile se había concretado en febrero de 2025. Aunque Morales terminaba contrato a fines de 2024, New York Red Bulls pagó cerca de 500 mil dólares como compensación y Azul Azul retuvo un 20% de una futura venta. El jugador firmó contrato hasta 2027, con opción de extensión por un año más. Hoy, apenas doce meses después, regresa sin haber logrado consolidarse.
Su vuelta se produce en un contexto de urgencia deportiva para la U, tras la derrota 3-0 ante Universitario de Deportes en Lima y la falta de alternativas en la banda izquierda luego de la salida de Matías Sepúlveda. El cuerpo técnico de Francisco Meneghini optó por su retorno ante la necesidad inmediata de un lateral con experiencia en el medio local.
El caso de Morales se suma a una tendencia cada vez más visible en el fútbol chileno. Damian Pizarro, por ejemplo, no marca un gol oficial desde 2024, tuvo pasos marginales por Udinese y Le Havre —donde acumuló apenas 12 minutos en medio año— y ahora intenta relanzar su carrera en Racing Club. Luis Rojas vivió un proceso similar tras su temprana salida a Europa, sin lograr continuidad ni consolidación.
En los últimos tres años, varios juveniles chilenos han emigrado antes de afirmarse plenamente en Primera División, con resultados similares: escasos minutos, préstamos sucesivos y retornos anticipados. Morales dejó la U como titular y seleccionado; vuelve con un año perdido, devaluado y sin experiencia competitiva real en el extranjero.
Universidad de Chile recupera a un jugador formado en casa, pero también asume el desafío de reinsertar a un futbolista que llega sin ritmo, con su confianza golpeada y aún con contrato vigente en Estados Unidos. Para Morales, la temporada 2026 será determinante: sigue perteneciendo a New York Red Bulls y cada partido en el CDA funcionará como una vitrina obligada.
Su regreso no responde a una revalorización internacional, sino al fracaso de una salida prematura. Un patrón que se repite en una generación que se va antes de consolidarse y vuelve sin haber logrado dar el salto.