A solo días del inicio del Mundial 2026, México enfrenta un problema que va mucho más allá del fútbol. Las protestas protagonizadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantienen en alerta al gobierno de Claudia Sheinbaum y amenazan con convertirse en una de las imágenes más potentes de la cita planetaria.
Las movilizaciones de los docentes se han instalado en distintos puntos estratégicos de Ciudad de México, incluyendo sectores cercanos a zonas que tendrán actividades vinculadas al Mundial. La preocupación de las autoridades es evidente, especialmente porque millones de espectadores estarán atentos a todo lo que ocurra durante la inauguración del torneo.
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que no ordenará desalojos forzosos, pero al mismo tiempo acusó que existen grupos interesados en generar enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Desde el gobierno consideran que algunas acciones buscan provocar incidentes que terminen ocupando titulares internacionales en plena fiesta del fútbol.
Los maestros, en tanto, mantienen sus demandas relacionadas con mejoras salariales, condiciones laborales y modificaciones al sistema de pensiones. La CNTE considera insuficientes las propuestas presentadas hasta ahora y ha advertido que las movilizaciones continuarán mientras no existan respuestas concretas.
El escenario ha obligado a las autoridades mexicanas a adoptar medidas extraordinarias. Para la jornada inaugural se determinó la suspensión de clases presenciales en varias zonas de la capital y se autorizó el teletrabajo para funcionarios públicos con el objetivo de reducir la congestión y facilitar los operativos de seguridad.
La situación alimenta las críticas que han acompañado la organización del Mundial durante las últimas semanas. Restricciones migratorias, cuestionamientos logísticos y ahora las protestas sociales han generado un clima complejo para una cita que México esperaba utilizar como vitrina global.
Mientras la cuenta regresiva sigue avanzando hacia el pitazo inicial en el Estadio Azteca, el gobierno mexicano intenta evitar que el Mundial se transforme también en una plataforma para la protesta social. Sin embargo, por ahora los maestros parecen decididos a aprovechar la atención del planeta para amplificar sus demandas.
Porque cuando el mundo mire a México para ver fútbol, también podría encontrarse con una crisis social instalada en el corazón mismo de la Copa del Mundo.