El delantero marroquí, elegido Balón de Oro del Mundial que culminó anoche en el Estadio Nacional, produjo una actuación individual que se sitúa al nivel de las mejores en la historia del torneo Sub 20

El día del debut de Marruecos en el Mundial Sub 20 contra España, el 28 de septiembre, esta página señaló a Othmane Maamma, junto a Iker Bravo, como uno de los nombres a tener en cuenta en ese partido,. Se ponderaba la velocidad y el dribiling del extremo de Watford. Casi tres semanas después el muchacho nacido en Arlés, Francia, el 10 de octubre del 2005 de padrs inmigrantes marroquíes, no sólo respondió a los pronósticos, los demolió todos, transformándose en el mejor jugador del torneo y ganando el Balón de Oro.
Su actuación fue tan sobresaliente, que los medios europeos lo equiparan con lo que hizo Diego Maradona en Japón 1979, Lio Messi en Holanda 2005 o Paul Pogba en Turquía 2013. Consideradas las tres como los mejores rendimientos individuales en mundiales Sub 20. Desde acá sumamos a Robert Prosinecki en Chile 1987. Quizás un escalón abajo de los mencionados, pero lo que hizo en esa Yugoslavia fue extraordinario.
Maamma, hoy valorado en apenas 1.3 millones de euros, jugó los siete partidos de Marruecos en el torneo con un total de 524 minutos (frente a México, con su selección ya clasificada, entró en el segundo tiempo). Anotó un solo gol, Brasil en la ronda inicial, pero tuvo cuatro asistencias, la más importante, el centro perfecto al pie izquierdo de Yabiri en la final contra Argentina que significó el 2-0 irremontable. Si sacamos el duelo contra los mexicanos donde estuvo sólo 23 minutos en la cancha, Othmane Maamma promedió 7.6 de rendimiento.
Veloz, punzante, colectivo, con un dribling directo, conducción con ambas piernas y gran fortaleza para aguantar los cruces, Maamma es una buena mezcla de Paul Canniggia y Gareth Bale. Por la derecha es un abrelatas implacable y sobre la banda se maneja con total propiedad. Es un asistidor extraordinario y cuando hace la diagonal suele romper la marca, aunque sea doble. También es un jugador de gran despliegue, colaborando en las coberturas y yendo al piso para robar pelotas si es necesario. Le falta remate de media distancia, mejor definición y jugar más por el sector izquierdo. Si tuviera eso, sería el Mbappé marroquí.
Como si esto no bastara, el puntero de 1.82 metro de altura, tiene una personalidad exuberante y supo manejar sicológicamente a los argentinos en la final. En el terreno donde Argentina inventó la rueda, calentar a los rivales, Othmane Maamma fue un crack. Los provocó, los humilló y cuando fue reemplazado por Boumassaoudi a los 74' en la final, tenía amarilla, salió festejando.
Se va con un gran recuerdo de Chile y dijo al recibir el Balón de Oro "Este es el mejor país del mundo. Gracias a los hinchas chilenos, es un gran país". Oficialmente cuesta 1,3 milones de euros, no me apresuraría al decir que debemos multiplicar con treinta o cuarenta la cifra desde hoy.
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