Cuando el presidente de la ANFP bajó a la cancha junto a Gianni Infantino para entregar el trofeo, los veinte mil espectadores que se quedaron a la premiación reaccionaron con una ruidosa chifladera y un canto de repudio

El Mundial Sub 20 estaba saliendo un 99% como Pablo Milad quería. Salvo porque Chile quedó muy temprano fuera, y jugando bastante mal, todo lo demás estuvo a la altura. Sobre todo la respuesta del público que, necesitado de ir al estadio sin barras bravas ni violentos, acompañó de forma extraordinaria, logrando cotas de asistencia como no se veía en un Mundial de la categoría en décadas. Incluso un punto complejo, el trato de la gente a Gianni Infantino, logró sortearlo acortado al máximo la visita del presidente de la FIFA y blindándolo de cualquier acoso periodístico.
Lo que nunca esperó el presidente de la ANFP y la Federación de Fútbol de Chile fue el repudio que el público le dio de manera contundente y ruidosa en el último acto del Mundial. Cuando bajó al campo de juego a entregar la copa de campeones a la excelente selección de Marruecos, desde las gradas casi veinte mil gargantas lo repudiaron con una chifladera muy fuerte, que culminó con un canto inequívoco ¡Fuera Milad! ¡Fuera Milad!
Los marroquíes recibieron su copa felices y se fueron a dar la vuelta olímpica. Infantino también quedó feliz, había sorteado la crisis provocada por la sede del Mundial 2030 con el premio de consuelo para Chile. Milad no sabemos, habla poco y controlado, siempre bajo vigilancia de sus asesores. Pero esta noche en el Nacional no hubo asesor ni manipulación posible. El hincha del fútbol lo dijo muy claro ¡Fuera Milad!