La ausencia de Eduardo Vargas parecía ser la oportunidad ideal para que Juan Martín Lucero volviera a recuperar terreno en Universidad de Chile. Fernando Gago le dio la titularidad en la victoria por 1-0 sobre Unión San Felipe por la Copa Chile, pero el delantero argentino volvió a ofrecer una actuación opaca, con muy poca participación en ataque y sin lograr convertirse en una amenaza para la defensa rival.
Tras el compromiso, Gago evitó apuntar contra su delantero y prefirió explicar que el contexto del partido condicionó el desempeño ofensivo de todo el equipo. "Era muy difícil el partido, había mucha gente en muy poco espacio", comentó el entrenador, agregando que la cancha sintética y el planteamiento defensivo de San Felipe dificultaron la generación de ocasiones, ya que "con un campo sintético necesitas precisión y no estás acostumbrado a este ritmo de pases, este ritmo de campo... entonces encontrar esa finalización es más difícil".
Sin embargo, el bajo rendimiento de Lucero ya dejó de ser una cuestión circunstancial. Desde su llegada a Universidad de Chile, el atacante acumula apenas tres goles en 30 partidos, un registro demasiado pobre para un futbolista contratado para ser la principal referencia ofensiva del equipo. De esas tres conquistas, solo una fue por la Liga de Primera, frente a Universidad Católica, mientras que las otras llegaron en Copa Chile.
Las cifras incluso quedan cortas para describir su presente. A lo largo de la temporada, Lucero ha desperdiciado una importante cantidad de ocasiones claras de gol y nunca logró transmitir la sensación de ser un delantero capaz de resolver partidos. Muy por el contrario, cada nueva oportunidad parece aumentar la frustración de los hinchas, que esperaban mucho más de un jugador que llegó con cartel de goleador.
La situación adquiere aún más relevancia considerando el esfuerzo económico realizado por Azul Azul. Lucero es actualmente el futbolista mejor pagado del plantel, con un sueldo cercano a los 70 millones de pesos mensuales, una inversión que hasta ahora está muy lejos de verse reflejada dentro de la cancha.
Mientras tanto, Eduardo Vargas aprovechó cada oportunidad para recuperar su mejor nivel y terminó adueñándose sin discusión del puesto de centrodelantero. Hoy la diferencia entre ambos parece evidente y Lucero ni siquiera consigue destacar cuando Gago decide utilizar una formación alternativa, como ocurrió frente a Unión San Felipe.
El panorama incluso podría empeorar en las próximas semanas. Octavio Rivero continúa avanzando en su recuperación y en la U confían en tenerlo nuevamente disponible dentro de poco. Si el uruguayo logra ponerse a punto, Lucero corre un serio riesgo de convertirse en la tercera alternativa para el puesto de "9", un escenario impensado cuando fue presentado como uno de los grandes refuerzos de la temporada.
Por rendimiento, números, protagonismo e inversión, el balance es difícil de discutir. Juan Martín Lucero no ha logrado justificar su fichaje y, a esta altura del año, comienza a instalarse como otro de los refuerzos que no estuvieron a la altura de las expectativas en Universidad de Chile.