Lucas Assadi se va de Universidad de Chile. A los 22 años, después de llegar al club cuando apenas tenía siete y tras 15 temporadas ligado a la institución, el volante continuará su carrera en el AIK de Suecia a cambio de 2,3 millones de dólares por el 85% del pase. Se marcha así una de las grandes promesas surgidas de la cantera azul durante los últimos años, aunque lo hace dejando una inevitable sensación: la de un talento que nunca terminó de explotar completamente en el equipo que lo formó.
Los números ayudan a dimensionarlo. Assadi alcanzó nada menos que 151 partidos oficiales con la camiseta de Universidad de Chile desde su aparición en el primer equipo en 2021. Una cifra enorme para un futbolista de su edad. Sin embargo, detrás de ese registro aparece otro mucho más revelador: solamente en 21 ocasiones consiguió disputar un encuentro completo.
Es decir, apenas terminó los 90 minutos en el 13,9% de sus presentaciones. Aproximadamente uno de cada siete partidos que disputó con la U. En total acumuló 7.033 minutos, anotó 20 goles y entregó 15 asistencias. Números que muestran su capacidad para desequilibrar, pero también una trayectoria marcada por las entradas desde el banco, las sustituciones y una titularidad que nunca consiguió transformar definitivamente en indiscutida.
Su breve explosión más concreta fue a mediados de 2025, de la mano de Gustavo Álvarez, el mismo entrenador que meses antes lo había marginado por falta de compromiso. En su breve PRIME, hizo 9 goles y 6 asistencias para guiar como gran figura a los azules hasta las semifinales de la Copa Sudamericana e imponerse a Colo Colo con una goleada 3-0 por la Supercopa. Llegó el llamado a la selección, aunque una lesión cortó su buen rendimiento. Tras eso el retorno en 2026 fue con 3 kilos de más y lejos de la dinámica mostrada semanas antes.
Su salida, además, difícilmente podía producirse en un momento más sensible. Universidad de Chile enfrenta este domingo a Colo Colo en el Estadio Nacional, en el Superclásico 200, un encuentro clave también por la lucha en la tabla. Sin embargo, Assadi no estará. El AIK aceleró la operación y el futbolista viajará a Europa para realizarse los exámenes médicos y posteriormente firmar su contrato. La propia U confirmó este viernes la partida. “El Club Universidad de Chile informa que hoy, viernes 21 de agosto, recibió una propuesta del equipo AIK de Suecia, que cumple con las condiciones para poder incorporar a sus filas a nuestro jugador Lucas Assadi”, comunicó la institución.
“Luego de los exámenes médicos y la firma del contrato, Lucas continuará su carrera profesional en el fútbol sueco y viajará en las próximas horas a Europa”, agregó el club, que cerró su despedida recordando la extensa relación del mediocampista con la institución: “Llegó a nuestra casa a los 7 años y, después de brillar en todas las categorías de la U durante 15 años, hoy parte a cumplir su gran sueño”.
Fernando Gago, en cambio, fue bastante más tajante al referirse a una ausencia que evidentemente altera su planificación para enfrentar al líder del campeonato. “Ejecutó la cláusula. Automáticamente ni el club ni nadie puede determinar nada. No va a estar en el partido, no va a estar citado”, afirmó el entrenador de forma escueta.
El argentino incluso reconoció que no alcanzó a conversar con el futbolista sobre su partida. “No tuve ninguna conversación. Sabía que venía en una negociación. No está disponible y ese es el tema de Lucas. Si perdemos un jugador, tenemos variantes y confío en el plantel que tenemos, independiente del nombre”, sostuvo.
La frase resulta particularmente significativa. Después de 15 años perteneciendo a Universidad de Chile, Assadi deja el club prácticamente de un día para otro y antes del partido más importante del fútbol chileno. La despedida institucional fue emotiva, pero desde el cuerpo técnico la página comenzó a darse vuelta inmediatamente.
Gabriel Castellón también reconoció que recién se enteró de la partida cuando llegó al entrenamiento. “Me enteré en la mañana cuando llegué al entrenamiento. Solamente desearle lo mejor, que sea un paso hacia adelante en su carrera. Esperemos que sea un provechoso paso, pues también es un gran jugador para la Selección”, señaló el arquero.
Y mientras alrededor de su nombre se instalaba el debate por la decisión de abandonar Chile antes del Superclásico, Assadi protagonizó una situación llamativa en sus redes sociales. El volante publicó una historia de Instagram desde una consulta odontológica promocionando un blanqueamiento dental: “Blanqueamiento dental con el crack @ds.sebastiandiaz”.
La publicación apareció completamente desconectada de la discusión futbolística que dominaba sus últimas horas como jugador de Universidad de Chile. Por sí sola, evidentemente, no permite concluir qué piensa Assadi sobre perderse el Superclásico, pero el contraste fue inevitable: mientras hinchas, dirigentes, compañeros y cuerpo técnico hablaban de su salida y de su ausencia ante Colo Colo, el protagonista mostraba una actividad cotidiana en sus redes sociales.
Su destino tampoco representa todavía un salto hacia la elite europea. AIK es uno de los clubes tradicionales y populares de Suecia, pero compite en una liga alejada de las principales potencias del continente. Su valor para Assadi parece estar principalmente en otra parte: puede convertirse en una vitrina para intentar posteriormente un segundo salto.
Y antecedentes existen. Desde AIK han partido futbolistas hacia mercados considerablemente más importantes. El ejemplo más reconocido es Alexander Isak, vendido al Borussia Dortmund cuando tenía apenas 17 años. También salieron Yasin Ayari al Brighton, Amar Fatah al Troyes, Kristoffer Olsson al Krasnodar y Robin Quaison al Palermo, entre otros jugadores que utilizaron al club sueco como plataforma.
Ahí estará probablemente el gran desafío para Assadi. A diferencia de varios de esos talentos, el chileno aterrizará en Suecia con 22 años y con una experiencia profesional considerable a sus espaldas. No llega como un juvenil que recién comienza: llega después de 151 partidos en uno de los clubes más grandes de Chile.
Por eso su paso por AIK necesitará algo que curiosamente nunca terminó de encontrar durante sus cinco temporadas en el primer equipo azul: continuidad absoluta. Jugar todas las semanas, completar partidos, transformarse en protagonista y demostrar que aquel talento que apareció siendo adolescente puede convertirse finalmente en rendimiento sostenido.
Lucas Assadi deja Universidad de Chile con apenas 22 años, pero con una historia larguísima detrás. Llegó siendo un niño, pasó 15 años en el club, disputó 151 encuentros, convirtió 20 goles y entregó 15 asistencias. Sin embargo, solamente 21 veces estuvo en cancha desde el primer hasta el último minuto.
Se marcha a Europa justo antes de un Superclásico, con la U peleando puntos fundamentales y cuando todavía quedaba la sensación de que su mejor versión estaba por aparecer, una promesa que se esperó por casi dos años. AIK puede transformarse en el trampolín que necesita para despegar definitivamente. Pero su salida también deja una pregunta incómoda en Universidad de Chile: ¿cómo uno de los mayores talentos formados por el club en los últimos años pudo llegar a 151 partidos y marcharse sin haber conseguido jamás consolidarse plenamente?