Lucas Assadi, a sus 22 años, sigue siendo una de las grandes promesas del fútbol chileno, pero también uno de los casos más llamativos de irregularidad en el último tiempo. Su presente en Universidad de Chile, marcado por la escasa continuidad, lesiones y ausencia incluso de convocatorias, contrasta fuertemente con lo que fue su explosión en el segundo semestre de 2025, donde alcanzó el mejor nivel de su carrera.
Ese contraste no es casual. Ya en 2023, cuando recién comenzaba a consolidarse, Mauricio Pellegrino dejó una reflexión que hoy parece una radiografía anticipada de su trayectoria. En medio de la suplencia del volante, el técnico fue directo al apuntar a la formación de los jóvenes talentos: “muchos se han criado con el ‘no te esfuerces mucho porque juegas bien’”, cuestionó, poniendo el foco en la exigencia y el trabajo diario .
La frase no solo marcó ese momento, sino que instala una línea interpretativa sobre la carrera de Assadi. Porque talento nunca ha sido el problema. El propio Pellegrino lo reconocería más tarde, destacando su “talento innato” y capacidad de crecimiento, proyectándolo incluso como uno de los mejores jugadores del país . Sin embargo, entre ese potencial y la consolidación definitiva, el camino ha sido irregular.
Tras un 2025 que terminó en alza, con protagonismo, goles y actuaciones destacadas, todo parecía indicar que el 2026 sería el año de su despegue definitivo. Pero la realidad fue otra. Una lesión musculotendinosa en los isquiotibiales a fines de octubre de 2025 lo dejó fuera de partidos clave, y cuando comenzaba a retomar ritmo, un esguince sindesmal de tobillo en febrero volvió a frenarlo.
El resultado es evidente: pérdida de continuidad, salida de las citaciones y un retroceso importante en su rol dentro del equipo. De ser una pieza influyente, pasó a ser una incógnita. En ese contexto, la advertencia de Pellegrino toma aún más fuerza. En el alto rendimiento, el talento no alcanza. Y en el caso de Assadi, su carrera parece moverse constantemente entre dos extremos: momentos de brillo que confirman su potencial y largos pasajes donde desaparece del protagonismo.
La pregunta ya no es si tiene condiciones para consolidarse. Eso está fuera de discusión. El verdadero dilema es si logrará sostenerlas en el tiempo. Porque a esta altura, su irregularidad empieza a dejar de ser una etapa de formación para transformarse en una tendencia. Assadi volvió a entrenar con normalidad y será alternativa para el choque ante Audax. Pero su imagen mostrada en 2025 sigue siendo apenas un buen y efímero recuerdo de un jugador que no logra encontrar la regularidad.