El miércoles, apenas horas después de que se confirmara la salida de Lorena Castillo de la dirección nacional del Instituto Nacional del Deporte, el caso BTS dejó de ser una simple controversia por el uso del Estadio Nacional para transformarse en un problema político. La decisión de remover a la máxima autoridad del organismo llegó inmediatamente después de que el Ministerio del Deporte revirtiera su rechazo inicial y autorizara los conciertos del grupo surcoreano, una determinación que fue presentada como el resultado de una nueva propuesta técnica elaborada por DG Medios y validada por el propio IND. Esa explicación buscó cerrar semanas de cuestionamientos, pero terminó abriendo una interrogante mucho mayor: ¿quién tomó realmente esa decisión?
Porque detrás del comunicado oficial comienza a aparecer una historia completamente distinta. Durante los últimos días, La Hora de King Kong conversó con personas que conocieron de primera fuente cómo se desarrolló el proceso y todas coinciden en un punto que contradice la versión entregada por el Gobierno. Según esas fuentes, el Instituto Nacional del Deporte nunca aprobó técnicamente los planos del espectáculo, sus equipos especializados no participaron en las reuniones donde se discutió la nueva propuesta presentada por DG Medios y la decisión terminó siendo conducida directamente desde el Ministerio del Deporte por la ministra Natalia Duco y el subsecretario de la cartera.
La investigación adquiere todavía mayor relevancia porque este medio logró acceder al proyecto técnico completo desarrollado por TAIT para la gira sudamericana de BTS. No se trata de un croquis ni de un resumen ejecutivo. Son los planos utilizados para levantar uno de los montajes más complejos que recorrerán el continente este año. En ellos aparecen el escenario 360°, las plataformas de elevación, las estructuras de soporte, las zonas técnicas bajo el escenario, los sistemas de rigging, las áreas de circulación de equipos y los cálculos de peso de las principales estructuras, cuyo núcleo supera las 92 toneladas.
Pero hay un detalle que hasta ahora había pasado completamente inadvertido. Al comparar la documentación correspondiente a Sudamérica con los antecedentes de la gira internacional, distintas fuentes sostienen que el proyecto fue adaptado para esta parte del continente y, particularmente, para Chile. En otras palabras, el espectáculo habría debido modificar parte de su estándar habitual para poder instalarse en el Estadio Nacional. La pregunta entonces deja de ser si BTS podrá tocar en Santiago y pasa a ser otra mucho más delicada: ¿quién certificó que esas modificaciones eran suficientes para resguardar el principal recinto deportivo del país?
Las dudas aumentan cuando se revisa la comunicación oficial. Tanto el Ministerio del Deporte como DG Medios señalaron que el Instituto Nacional del Deporte aprobó la nueva propuesta técnica. Sin embargo, las fuentes consultadas por La Hora de King Kong sostienen que aquello nunca ocurrió y que el instituto no emitió una aprobación técnica de los planos. Si esa versión es efectiva, la consecuencia es enorme, porque significaría que la decisión fue comunicada públicamente atribuyéndole al IND una responsabilidad que, según quienes conocieron el proceso, nunca asumió.
Esa contradicción también explica por qué la salida de Lorena Castillo genera tantas interrogantes al interior del propio organismo. Si la directora del IND no participó en las reuniones donde se negoció el regreso de BTS al Estadio Nacional y tampoco intervino en la evaluación técnica del proyecto, ¿por qué terminó siendo la única autoridad que dejó su cargo? ¿Se buscó establecer una responsabilidad política por una decisión adoptada fuera del instituto? ¿O simplemente se necesitaba cerrar una crisis que seguía creciendo después del cambio de postura del Gobierno? Hasta ahora ninguna de esas preguntas ha sido respondida oficialmente.
La revisión de los planos también abre otro debate que aún permanece completamente ausente de la discusión pública. El Ministerio aseguró que las modificaciones protegerán la cancha del Estadio Nacional, pero el césped es solo una parte del problema. Un montaje de estas características también obliga a evaluar cargas estructurales, tiempos de instalación, tránsito de maquinaria, comportamiento del terreno y el período real durante el cual el recinto quedará inutilizado para la actividad deportiva. La documentación obtenida por La Hora de King Kong confirma que se trata de una infraestructura de altísima complejidad técnica, razón por la cual distintos especialistas consultados por este medio coinciden en que una revisión de esta naturaleza difícilmente puede reducirse únicamente al cuidado del pasto.
La investigación recién comienza. Porque mientras Duco intentó dar por cerrado el caso con la salida de Lorena Castillo de la subrogancia del IND, pese a que no puede despedirla por haber llegado en un cargo designado por Alta Dirección Pública, las preguntas siguen multiplicándose. ¿Quién revisó realmente los planos? ¿Quién firmó los informes técnicos? ¿Quién asumirá la responsabilidad si el Estadio Nacional sufre daños estructurales o la recuperación de la cancha demora mucho más de lo prometido? Una pregunta que solo el tiempo responderá.