La situación financiera de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, hecha por Kamac Auditores Consultores, mejora “en apariencia” durante 2025. Pero al analizar los estados financieros bajo criterios IFRS/NIC (las normas internacionales de información financiera) aparecen varias señales que sugieren que parte importante de esa mejora no proviene de una recuperación operacional real, sino de ajustes contables, ingresos extraordinarios y reordenamientos financieros.
la ANFP muestra utilidad, más patrimonio y más activos, pero sigue teniendo problemas estructurales de caja, dependencia de ingresos extraordinarios y una pesada carga de obligaciones históricas. Estos dos diez puntos para poner atención:
1. La utilidad de 2025 puede dar una imagen engañosa. La ANFP informa una ganancia de $8.984 millones en 2025 versus apenas $923 millones en 2024. A primera vista parece una gran recuperación, pero cuando se revisa el detalle, se observa que la utilidad no viene principalmente del negocio normal del fútbol, sino de ingresos extraordinarios y no recurrentes. Los dos principales factores fueron: “Recuperación Remuneración FFCH” $5.653 millones y “Aporte Conmebol” $6.558 millones. Es decir: más de $12.000 millones de la utilidad provienen de ingresos excepcionales, no del funcionamiento habitual del campeonato o de una mejora operacional permanente.
2. El flujo de caja operativo sigue siendo malo, este es probablemente el dato más importante de todo el análisis. Aunque la ANFP mostró utilidades contables, el flujo de efectivo operacional 2025 fue negativo -$2.803 millones). Traducido al lenguaje común: la ANFP “ganó plata en el papel”, pero el negocio siguió consumiendo efectivo real. Eso suele ser una de las señales más claras de problemas financieros persistentes.
3. La ANFP tuvo que endeudarse para sostener caja. Durante 2025 aparecen préstamos nuevos por $5.068 millones y además aparecen nuevos pasivos financieros:
• Pasivo financiero corriente: $1.267 millones
• Pasivo financiero no corriente: $3.801 millones.
Esto es relevante porque en 2024 prácticamente no existían. En otras palabras la caja mejoró porque entró deuda nueva, no porque el negocio haya comenzado a generar suficiente efectivo por sí solo.
4. Hay una fuerte dependencia de cuentas por cobrar a clubes. Uno de los puntos más delicados del balance es este: Las cuentas por cobrar a clubes pasan de $3.496 millones (2024) a $45.586 millones aproximadamente entre corriente y no corriente en 2025, ¡Eso es gigantesco! Además coincide con el conflicto arbitral ligado al CDF/TNT Sports. La ANFP explica que los clubes asumirán parte importante de pagos relacionados con el laudo arbitral y obligaciones derivadas del contrato televisivo, ¿Qué significa en la práctica? Que la ANFP trasladó gran parte del problema financiero hacia los clubes y lo registró como “cuentas por cobrar”. El problema es que muchos clubes chilenos históricamente tienen dificultades financieras severas, por lo tanto estas cuentas deberían analizarse con mucho escepticismo respecto de su recuperabilidad.
5. Posible riesgo de “inflar” activos mediante cuentas difíciles de cobrar. Este es uno de los puntos más delicados técnicamente. La ANFP reconoce enormes cuentas por cobrar a clubes, pero no se observa una provisión de deterioro proporcional al riesgo y eso es crítico bajo NIIF/IFRS porque obliga a reconocer pérdidas esperadas cuando existe riesgo de incobrabilidad. La propia nota contable reconoce señales de deterioro como: dificultades financieras, mora, reorganización, incumplimientos.
6. El patrimonio mejora… pero mucho viene de revalorizaciones. El patrimonio pasa de $9.820 millones a $20.762 millones, eso parece espectacular, pero una parte importante proviene de revalorización de propiedades y terrenos, no de generación de caja. La reserva por revaluación aumentó en $2.759 millones, esto está permitido, pero desde el punto de vista financiero real, una revalorización no significa que haya entrado dinero. Es una mejora “en libros”, por eso puede ayudar a “embellecer” el balance sin resolver el problema operativo de fondo.
7. Persisten pérdidas acumuladas enormes. Aunque mejoran, las pérdidas acumuladas siguen siendo muy altas: 2025 -$3.442 millones y en 2024 eran -$12.487 millones. Esto confirma que el problema financiero no nació en 2025, es estructural y de larga data.
8. Hay señales de “reordenamiento contable”. Existen varios ajustes relevantes: “a ejercicios anteriores”, “transferencias y otros cambios”, reversos, reclasificaciones, cambios patrimoniales. Por ejemplo: En 2024 hubo un ajuste patrimonial de: $8.301 millones, eso es extremadamente material, no necesariamente implica irregularidad. Pero sí indica que la presentación financiera ha requerido correcciones importantes y movimientos contables relevantes para recomponer patrimonio.
9. El auditor da opinión limpia… pero eso no significa salud financiera. El auditor emitió opinión “sin salvedades”, mucha gente interpreta eso como: “la organización está sana”. Eso es incorrecto. Una opinión limpia solo significa que los estados financieros fueron preparados razonablemente bajo IFRS, no significa que la institución tenga buena salud financiera, que no exista estrés de caja, que no existan riesgos futuros, ni que no haya prácticas agresivas de presentación contable.
10. Señales concretas de posible “camuflaje financiero”. Si bien no hay prueba directa de fraude en estos estados financieros, pero sí existen señales típicas de organizaciones que intentan mostrar una situación mejor de la real:
a) Utilidades apoyadas en ingresos extraordinarios, no en operación recurrente.
b) Patrimonio fortalecido por revalorizaciones, no por caja real.
c) Flujo operacional negativo pese a utilidad alta, señal clásica de tensión financiera.
d) Crecimiento explosivo de cuentas por cobrar, especialmente hacia clubes financieramente débiles.
e) Endeudamiento nuevo para sostener liquidez, la caja mejora gracias a préstamos
f) Ajustes contables muy materiales entre ejercicios, transferencias, reclasificaciones y correcciones relevantes.
Conclusiónl: La ANFP logró mejorar significativamente la apariencia de sus estados financieros en 2025, pero la mejora no parece sustentarse principalmente en una recuperación sólida y recurrente de su operación. La institución sigue mostrando características típicas de una organización con problemas financieros estructurales: baja generación de caja, dependencia de ingresos extraordinarios, alto peso de contingencias históricas, necesidad de financiamiento externo, y una fuerte dependencia de activos contables cuya recuperación futura es incierta.
En lenguaje simple: la ANFP parece haber “ordenado” y “maquillado” parcialmente el balance para mostrar estabilidad, pero los problemas de fondo todavía no parecen resueltos.