Universidad de Chile volvió a tropezar en un mercado de fichajes que, una vez más, deja más dudas que certezas. Cuando parecía que Fernando Gago comenzaba a recibir las piezas que pidió para afrontar la segunda rueda, los problemas golpearon casi de inmediato y la planificación quedó en entredicho.
El primer revés llegó con Gonzalo Reyna. El extremo argentino fue presentado como el primer refuerzo azul, pero antes siquiera de sumar minutos sufrió un desgarro en el sóleo derecho durante un entrenamiento. La lesión lo dejará fuera de las canchas por cerca de tres semanas y retrasará un debut que ahora recién podría producirse en agosto.
Como si eso fuera poco, la situación de Valentín Gauthier es todavía más preocupante. El defensor uruguayo llegó a Chile para transformarse en el segundo refuerzo del equipo, pero no logró superar los exámenes médicos debido a una molestia en un tobillo que arrastra desde su paso por León de México. La firma de su contrato quedó en suspenso y, aunque desde el club mexicano transmiten optimismo y sostienen que la operación aún puede concretarse, el fichaje está lejos de ser una realidad.
La incertidumbre quedó reflejada incluso en la conferencia de prensa de Fernando Gago. El técnico evitó referirse al zaguero y recordó que todavía no es jugador de Universidad de Chile porque no ha firmado su contrato, una señal de que el club tampoco da por cerrada la operación.
Todo esto vuelve a instalar cuestionamientos sobre la gestión deportiva de Azul Azul. En lugar de reforzar con rapidez un plantel necesitado de soluciones, la U suma un futbolista lesionado antes de debutar y otro cuya contratación permanece en duda por problemas físicos detectados al llegar al país. Un escenario que alimenta la sensación de improvisación y que deja a Gago esperando refuerzos mientras el campeonato ya está en marcha.