Aún antes de asumir como Ministra del Deporte, Natalia Ducó comenzó sentir la presión del puesto. El 6 de marzo una comitiva de la ANFP y varios clubes, encabezada por Pablo Milad pero que, en rigor maneja Juan Tagle, tuvo una reunión con ella y el futuro subsecretario Andrés Otero. El motivo era presionar a la reemplazante de Jaime Pizarro para que frenara el avance de la nueva ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales luego de su aprobación en el Senado. En esta reunión Ducó sólo escucho y asintió, sin comprometer ninguna posición.
Esa misma noche en CNN cuando le preguntaron sobre el tenor de la reunión, Natalia Ducó lanzó el tema tan lejos como lanzaba la bala: “Todavía no asumo como ministra y todavía no tengo acceso a toda la información necesaria para poder responder. Aún no llego a la oficina para revisar lo que tengo que revisar para poder responder, esa es la situación. No tengo la información“. Una semana más tarde, el jueves 12, ya como ministra, se le volvió a preguntar a la salida de la Catedral de Santiago y un poco confundida contestó: “prontamente le tendremos novedades de las decisiones que tomaremos prontamente”.
El viernes 13 Ducó recibió en la Moneda al senador Matías Walker, el gran impulsor de esta ley, junto con el subsecretario del interior José García Ruminot y el subsecretario de Deportes, Andrés Otero Klein. Walker explicó el tenor de su visita: “No lo hago por mi como autor del proyecto, sino en nombre de todo un país deportivo que espera con urgencia la aprobación de la reforma en la Cámara de Diputados. Tuve la oportunidad de explicar en detalle el proyecto, de hacer frente a muchas críticas tergiversadas e interesadas, y abogar por su pronto despacho, considerado el plazo de 18 meses previsto para su implementación”.
El rol de la ministra Ducó es clave y definitorio en la nueva ley de SADP: ella decide si darle o no la “suma urgencia” a la tramitación en la Cámara de Diputados. Si lo hace, el proyecto podría ser ley el 2027; si no lo hace, quedaría empantanado una vez más. Tal vez por otros diez años.
Mientras, los clubes siguen en estado de guerra. Ese mismo día se conoció una carta firmada por Jorge Yunge, donde se convoca a todos los clubes a una reunión presencial de urgencia en la ANFP el martes 17 a las 17:00 horas. En tal reunión se analizará el avance del proyecto y se designarán los cuatro representantes de la ANFP en el consejo de la Federación de Fútbol de Chile. Ahí quedarán claras muchas cosas, si entre los representantes aparece Juan Tagle ya no habrá dudas de quién maneja el fútbol profesional chileno más allá que legalmente siga siendo Pablo Milad.