"Perdimos mucho tiempo peleando entre nosotros", fue un papelógrafo de gran tamaño que apareció pegado en uno de los muros del edificio de la Telefónica el 23 de noviembre de 2019. Cada palabra estaba escrita sobre un fondo que reproducía distintos equipos chilenos: Colo Colo, Universidad de Chile, Cobreloa, Unión Española y Santiago Wanderers eran los citados. En pleno fragor del Estallido Social, con el país sumido en la peor crisis post dictadura, el cartel aludía de manera inequívoca a la participación de las barras en las movilizaciones como actores importantes y, lo que era más impactante, habían dejado sus odios y luchas anteriores, para unirse con el objetivo común de hacer de Chile un país digno.
Todo muy lindo. Tanto, que el entonces diputado Gabriel Boric, hoy Presidente de Chile, subió la foto del papelógrafo es su cuenta de X y la ex ministra Helia Molina comentó el posteó entusiasmada: "Ya no hay tiempo de nada que no sea sumar a quien quiera subirse al carro de la lucha democrática". La consigna rápidamente se difundió como un hecho indesmentible: las barras bravas, ayer violentas, peligrosas y con una gran cantidad de delincuentes, por el 18-0 se habían convertido en una sola fuerza de lucha social que trascendía el fútbol y caminaban juntas. Una verdadera epifanía.
Lo cierto es que las barras, siempre reactivas, se habían sumado rápidamente a las manifestaciones del estallido. Era su terreno: peleas callejeras con carabineros, corridas, piedrazos, despelote. Pero, esta vez, al tener un contenido "político", su valoración en la sociedad había trepado velozmente, despojándose, para una gran parte de la ciudadanía, de la marca de violencia barbárica tan infantil como irracional.
Neobarrismo
El 14 de abril del 2021, en la respetada página de investigación periodística Cíper, este nuevo estatus quedó plasmado en el artículo "El neobarrismo: las barras como actor social relevante en el Chile del estallido", de Marcela Ramos y Juan Pablo Rodríguez (escrito en respuesta a mi libro "País Barrabrava" como ellos mismos admiten). En la bajada de dicho artículo se lee una joya citando a las dos fuentes básicas del texto, los investigadores Matías Sepúlveda y Axel Caro, del "Núcleo Milenio Autoridad y Asimetrías de Poder" NUMAAP:
"Son un actor social relevante, que está discutiendo sobre “cambio constitucional, temas de derechos humanos y feminismo” y cuya “peligrosidad” actual está dada porque “paulatinamente han asumido una perspectiva de lo político”.
Las barras bravas no sólo dejaron de pelear, no sólo son vanguardia en las manifestaciones, ahora están discutiendo sobre el cambio constitucional. Iban por todo lo alto en 2021, un año y medio después de comenzado el Estallido. Estos investigadores fueron de los primeros en levantar el concepto de "neobarrismo", que señalaba "son una expresión más de la recomposición del tejido comunitario y social del mundo popular en Chile, quienes han visto en el futbol un canal para expresar una crítica a una sociedad excluyente y desigual".
El Neobarrismo, con el apellido "Social", fue incluido en el programa de gobierno de Gabriel Boric y hasta hubo un funcionario que iba a ser el encargado de gestionarlo. Avanzado 2022, ya con Boric en La Moneda, las barras habían vuelto a las andadas y el "Neobarrismo Social" fue mandado rápidamente al tacho de la basura.
Los que "caminaban juntos"
Pero vamos a los puntos básicos del asunto. Lo de las barras que “paulatinamente han asumido una perspectiva de lo político” se ha desmentido solo, basta con hacer un listado de todos los hechos de violencia protagonizados por los barras bravas, en los estadios y fuera de ellos, desde el estallido social para saber, sin demasiado análisis que se trata de una impostura, una idea que suena bonita pero que la realidad refuta sin necesidad de academia. Y no sólo hablamos de reyertas y piedrazos, también hablamos de muertos a tiros y puñaladas. Lo ocurrido el domingo en Sausalito es un capítulo más de la violencia cada vez más acentuda e impune de las barras. Perdón señores de la NUMAAP, pero los hechos se resisten a su bienintencionado análisis.
Ya, dirá alguno, pero al menos estuvieron juntas y marcharon unidas para el Estallido. También es falso y quedó demostrado con el festival de puñaladas que se prodigaron miembros de la Garra Blanca y Los de Abajo el 19 de octubre de 2020, en el primer aniversario del estallido, bajó el plinto de Manuel Baquedano. La pelea fue un calco de lo que ocurría en los estadios cuando se admitía público visitante: era una competencia demente por robar lienzos y hegemonizar espacios.
Pero, alegará otro, eso fue una excepción, porque la mayoría del tiempo las barras lucharon y marcharon aliadas. Para desmentir esto cito una tesis de grado publicada en octubre de 2021 "EL ROL SOCIOPOLÍTICO DE LOS BARRISTAS E HINCHAS DEL FÚTBOL EN CHILE” De Yerko Ávila y Sebastián Méndez, de la Escuela de Comunicaciones de la Universidad de Chile. En dicha tesis se entrevistan a barras bravas de Colo Colo y la U por su participación en las manifestaciones en Plaza Baquedano. Las respuestas no dejan dudas:
"Locura" miembro de la Garra Blanca: “Con las barras de otros equipos no se transa. No hay conversaciones entre barras. Para el Estallido Social se veían barras unidas, pero eso no es así. Los barristas barristas nunca se unieron. Los que se juntaban eran más simpatizantes. Un barra sabe que nunca va a transar con alguien de ‘la contra’. Yo tengo amigos de la U, pero no son barristas”.
Más explícito y descriptivo es Gabriel, integrante de un piño duro de Los de Abajo: “Quienes estamos más metidos en la organización de las hinchadas sabíamos que nunca fue esa huea de que las barras ‘caminaban juntos’. La barra de la U nunca convocó un viernes, porque la Garra Blanca iba ese día. LDA convocaba un sábado o domingo y teníamos la plaza para nosotros (...) Se romantiza el tema del aguante y la gente iba con sus banderas y camisetas. Eso daba como resultado un mosaico de colores en el centro de la plaza. Es cuático: llegar a la plaza y que la gente te aplaudiera...fue súper particular. Pero todos sabíamos que los viernes los 'indios' mandaban ahí. No podías ir a bajar al hueón que estaba arriba (de la estatua del General Baquedano)”
Con las barras de otros equipos no se transa. La U convocaba sábado y domingo porque la Garra iba los viernes. Los barristas nunca se unieron. En la misma tesis se reconoce que la pelea en Plaza Baquedano el 18 de octubre de 2020 fue "el conflicto que desmoronó todo". Casi todo, porque el relato de las "barras que caminaban juntas" sobrevive como verdad en una parte importante de la población.
¿Y el famoso papelógrafo donde se señalaba la pérdida "mucho tiempo peleando entre nosotros"? Volvemos al trabajo de Yerko Águila y Sebastián Méndez y el testimonio del barrista llamado Gabriel: “La hueá que
pegaron en el GAM dio vuelta y fue mediática, pero eso lo pegó un colectivo que andaba protestando. No eran piños e hinchadas, era un grupo de ‘cabros’, probablemente universitarios, que le pareció buena idea y la hueá pegó”.
Una linda consigna inventada por un grupo de universitarios sin relación con las barras bravas. Pero la "hueá pegó". Y se quedó ahí para siempre.
https://lahoradekingkong.cl/anfp/papelon-en-vina-hinchas-ingresan-a-la-cancha-a-violentar-a-los-jugadores