Foto:@ClubLanus
Jugando contra las diferencias de plantel y climáticas el equipo dirigido por Mauricio Pellegrino dio el golpe en el Maracaná para quedarse con este trofeo que reúne al ganador de la Copa Libertadores con el de la Sudamericana.
Rodrigo Castillo aprovechó un error en la zaga local para aumentar la incertidumbre de la torcida del Mengao. Pero un error de Carrera que levanta su mano para bloquear un centro le permitió a De Arrascaeta conseguir el empate transitorio. Así se fueron a descansar con un Flamengo instalado en campo argentino, sólo Guillermo Pulgar se ubicó en el centro del campo para distribuir el juego. Buen partido del chileno
En el complemento (el primero) el local arreciaba como la lluvia en Río. Se colaban Evertton, Carrascal, Plata y Lino por otro sector. El técnico Filipe Luiz movió toda su banca, todos figuras que fácilmente serían titulares indiscutidos en otro equipo, pero Lanús tenía su carta, el chileno Matías Sepúlveda saltó a la cancha para poner lo suyo y darle un giro refrescante al juego de los granates. Atrás eran impasables y las contras escasas, hasta el minuto 85’ en una jugada un tanto confusa donde el uruguayo De Arrascaeta cae en el área granate y se cobra penal. 2 a 1 y alargue en una cancha que resistió de manera estoica.
El complemento extra había jugadores que no podían caminar producto de los calambres y contracturas y todo parecía que la definición del título sería mediante los penales.
Minuto 118’, centro al área y el cabezazo de Canale que sorprende a toda la defensa brasileña, balde agua fría, por si faltaba más líquido del caído del cielo. Un cachetazo que Flamengo quiso revertir en 120 segundos de juego, pero la contra argentina fue letal con una pelota comprometida para Pulgar que intentó el rechazo que rebota en Aquino que se va solo elude al arquero y define con clase. 3 a1 y la Copa para el tesón, la humildad y entrega de un cuadro argentino que demostró que al final no basta tener una constelación de estrellas.