Lamine Yamal no ha firmado un Mundial tan explosivo como muchos esperaban. Las molestias físicas, la rotación de Luis de la Fuente y algunos partidos discretos han limitado su impacto. Apenas suma un gol, ante Arabia Saudita, pero eso no ha cambiado la percepción que existe al otro lado de la vereda. En Francia basta con mencionar su nombre para que regresen los malos recuerdos.
El motivo es evidente. España ha derrotado a los franceses en sus dos últimos enfrentamientos y Lamine fue decisivo en ambos. Primero apareció en la semifinal de la Eurocopa 2024 con un golazo desde fuera del área que cambió el partido. Un año después, en la semifinal de la Nations League, volvió a ser la gran figura con un doblete en el espectacular triunfo español por 5-4. Tres goles en dos partidos que lo transformaron en la gran pesadilla de Didier Deschamps.
Por eso, aunque el discurso oficial intenta bajar la tensión, la gran pregunta que sobrevuela la concentración francesa es una sola: ¿cómo detener a Lamine Yamal? La consulta se repitió una y otra vez durante la conferencia de prensa de Ibrahima Konaté y Maxence Lacroix, quienes insistieron en que Francia no preparará un plan exclusivo para el extremo.
"Con toda sinceridad, no pensamos específicamente en eso. España es una selección excepcional, con muchísimas individualidades de enorme nivel. El objetivo no es centrarse en un solo jugador porque todo el equipo puede hacerte daño", aseguró Konaté, intentando quitarle dramatismo a la situación.
Lacroix siguió la misma línea. "No hablaría de miedo. Somos conscientes de nuestras cualidades. Sabemos que España tiene una gran plantilla y está haciendo un gran Mundial", afirmó el defensor, reforzando el mensaje de confianza que intenta transmitir el plantel francés.
Sin embargo, las declaraciones no alcanzan para esconder la realidad. Francia sabe que el jugador de 19 años representa el mayor foco de desequilibrio del ataque español. Y, aunque Deschamps no quiera condicionar toda su estrategia a un solo futbolista, el funcionamiento defensivo estará diseñado para impedir que reciba cómodo, encare hacia el centro y pueda sacar su característico remate con la pierna izquierda.
El gran dilema aparece en el lateral izquierdo. Lucas Digne se ha ganado la confianza del entrenador gracias a su solidez defensiva y fue titular en los últimos encuentros, relegando a Theo Hernández. El problema es que el defensor del Aston Villa no destaca precisamente por su velocidad, una característica clave para perseguir a Lamine en espacios abiertos.
Theo Hernández ofrece mayor potencia física y velocidad para los duelos individuales, pero perdió terreno tras un irregular inicio de torneo. Incluso Lucas Hernández aparece como alternativa por su agresividad defensiva, aunque todavía no suma minutos en este Mundial.
Sea cual sea la elección, Deschamps sabe que el lateral no podrá enfrentar solo al extremo español. Francia prepara constantes ayudas del volante por izquierda, del mediocampista central y del zaguero más cercano para intentar formar una especie de "jaula" alrededor de Lamine cada vez que reciba el balón.
La misión para los franceses será reducir espacios, impedir que pueda girar hacia el centro y obligarlo a jugar hacia atrás o conducir hacia zonas congestionadas. Sobre el papel parece un plan lógico. El problema es que esa receta ya la intentaron otras selecciones y ninguna consiguió neutralizarlo cuando España enfrentó a Francia.
Por eso, aunque en el vestuario de los Bleus insistan en que "no hay miedo", la sensación es otra. La gran incógnita de la semifinal sigue siendo la misma que acompaña a Francia desde hace dos años: cómo detener a Lamine Yamal, el futbolista que se ha convertido en el gran cuco de toda una generación francesa.