Donald Trump entregará el trofeo al campeón del Mundial 2026. La confirmación llegó de boca del propio presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien aseguró que estará junto al mandatario estadounidense en la ceremonia de premiación de la final del próximo 19 de julio en Nueva York-Nueva Jersey.
La declaración no pasó inadvertida. Desde hace meses, la cercanía entre Infantino y Trump ha sido objeto de críticas dentro y fuera del fútbol, especialmente considerando el protagonismo que el presidente de Estados Unidos ha tenido en diversos actos vinculados al Mundial y a la FIFA.
"Estaremos junto al presidente (Trump) disfrutando de la final y entregando el trofeo al ganador, por supuesto, juntos", señaló Infantino durante una entrevista en la cadena Fox. Con ello, confirmó que Trump tendrá un rol central en la imagen más simbólica del torneo: la entrega de la Copa del Mundo al capitán campeón.
El gesto es visto por muchos como un nuevo capítulo en la estrecha relación entre ambos. No es la primera vez que Infantino se alinea públicamente con Trump. En diciembre de 2025, el dirigente suizo-italiano le entregó el recién creado "Premio de la Paz de la FIFA", una distinción que generó controversia por la falta de transparencia en su proceso de selección y por las dudas sobre la neutralidad política de la organización.
Las críticas también han llegado desde figuras del fútbol. El ex capitán alemán Philipp Lahm acusó a Infantino de "vender" el Mundial y cuestionó abiertamente su cercanía con Trump, asegurando que esa relación afecta la credibilidad de la FIFA y transmite la imagen de que existen intereses personales detrás de algunas decisiones del organismo.
La relación entre ambos incluso provocó tensiones institucionales. En mayo de 2025, varios dirigentes de la UEFA abandonaron un Congreso de la FIFA después de que Infantino llegara con retraso tras participar en actividades junto a Trump en Medio Oriente, acusándolo de priorizar la política por sobre el fútbol.
Ahora, con la confirmación de que Trump será quien entregue la Copa del Mundo, la imagen final del torneo tendrá inevitablemente una fuerte carga política. Para los críticos de Infantino, se trata de una nueva señal de cercanía con el mandatario estadounidense. Para el presidente de la FIFA, en cambio, es simplemente la participación natural del jefe de Estado del país anfitrión en el evento deportivo más importante del planeta.