Universidad de Chile no pudo levantarse del golpe del Superclásico. Una semana después de caer por 2-1 ante Colo Colo en el Estadio Nacional, el equipo de Fernando Gago volvió a perder por el mismo marcador, esta vez frente a Universidad de Concepción en el Ester Roa Rebolledo.
La derrota duele especialmente por el contexto. La U necesitaba una respuesta después de quedar a 13 puntos de Colo Colo, pero en Concepción volvió a entrar mal al partido y antes de los 20 minutos ya perdía por 2-0 ante un rival que llegó a la fecha peleando por escapar de la zona de descenso.
La tarde comenzó torcida prácticamente desde el camarín. Apenas a los dos minutos, Bianneider Tamayo derribó a Jeison Fuentealba dentro del área y el árbitro Diego Flores sancionó penal. El propio ex jugador azul tomó la responsabilidad y a los cinco minutos convirtió el 1-0 para el Campanil.
La U todavía intentaba acomodarse cuando recibió el segundo golpe. A los 17 minutos, Universidad de Concepción salió rápidamente de contragolpe y Cecilio Waterman encontró completamente desordenada a la defensa visitante. El panameño superó a Gabriel Castellón y estableció un 2-0 que encendió todas las alarmas en Fernando Gago.
Los primeros 45 minutos fueron sencillamente desastrosos para Universidad de Chile. El Campanil aprovechó las facilidades defensivas, fue mucho más efectivo y se marchó al descanso con una ventaja absolutamente merecida. La U, en cambio, volvió al camarín obligada a remontar un partido que se le había escapado demasiado rápido.
En el segundo tiempo cambió el trámite, aunque no necesariamente la peligrosidad. Universidad de Chile adelantó sus líneas, comenzó a controlar la pelota y empujó a la UdeC hacia su propio terreno, pero durante largos pasajes fue una posesión estéril. A los 80 minutos tenía el balón y dominaba territorialmente, pero seguía siendo incapaz de generar verdadero peligro.
Y cuando la U intentaba desesperadamente meterse en el partido, la tarde se embarró también fuera de la cancha. A los 84 minutos, Diego Flores debió detener el encuentro luego de que hinchas azules encendieran bengalas y lanzaran fuegos artificiales hacia el terreno de juego, poniendo en riesgo la integridad de quienes estaban en la cancha. El encuentro estuvo interrumpido cerca de cinco minutos.
Tras la reanudación apareció finalmente el descuento. Ignacio Vásquez sacó un remate que terminó estrellándose en el palo y Matías Zaldivia capturó el rebote para colocar el 2-1 a los 90 minutos. Debido principalmente a los incidentes ocurridos minutos antes, el árbitro decidió agregar diez minutos y la U recibió una última oportunidad para ir por el empate.
Pero todavía faltaba el capítulo más insólito de la tarde. Jorge “Fatura” Broun, arquero de Universidad de Concepción, recibió su segunda tarjeta amarilla por demorar el juego y terminó expulsado. El problema para el Campanil era todavía mayor: ya había realizado todos sus cambios y no tenía posibilidad de mandar a otro portero a la cancha.
El encargado de ponerse los guantes fue Cecilio Waterman. Sí, el mismo delantero que había marcado el 2-0 terminó defendiendo el arco de Universidad de Concepción en los últimos minutos del encuentro.
El escenario parecía inmejorable para una última arremetida azul. La U estaba apenas un gol abajo, tenía superioridad numérica y, sobre todo, enfrente había un delantero improvisado como arquero. Ni siquiera así consiguió encontrar el empate.
El pitazo final terminó confirmando una tarde amarga para el equipo de Gago. Universidad de Chile sumó su segunda derrota consecutiva después del Superclásico y dejó pasar una oportunidad importante para reaccionar inmediatamente al golpe sufrido frente a Colo Colo.
La U se embarró en Concepción. Entró dormida, recibió dos goles antes de los 20 minutos, reaccionó demasiado tarde y terminó desperdiciando hasta el último regalo de un partido completamente extraño. Ni siquiera con Waterman bajo los tres palos consiguió rescatar un punto del Ester Roa.