La tormenta institucional que vive Universidad de Chile quedó por un momento al margen. Mientras desde las tribunas del Estadio Nacional los hinchas descargaban su molestia contra la dirigencia de Azul Azul con cánticos que se extendieron por varios minutos desde el pitazo inicial, el equipo de Fernando Gago respondió dentro de la cancha con fútbol. Los azules derrotaron con claridad por 2-0 a Huachipato y entregaron una de sus mejores actuaciones desde la llegada del técnico argentino.
El dominio universitario comenzó desde el primer minuto. Con presión alta, intensidad para recuperar el balón y una circulación mucho más fluida que en presentaciones anteriores, la U instaló el partido en terreno acerero y comenzó a generar ocasiones incluso antes de que el encuentro cambiara definitivamente con la expulsión de Maximiliano Rodríguez. El delantero de Huachipato fue correctamente expulsado a los 24 minutos luego de que el VAR advirtiera un fuerte pisotón sobre Agustín Arce, dejando a la visita con diez jugadores por más de una hora.
Sin embargo, la superioridad azul ya era evidente. Lucas Assadi, quien había sido marginado por Gago en los últimos encuentros, aprovechó la oportunidad por la banda izquierda y fue uno de los futbolistas más desequilibrantes del partido. Con movilidad permanente y personalidad para encarar, el volante fue un problema constante para la defensa acerera. A su lado, Charles Aránguiz volvió a demostrar que, pese a la falta de continuidad por las lesiones, sigue siendo el futbolista que ordena al equipo. Desde el círculo central manejó los tiempos, distribuyó con criterio y lideró cada ataque de la U.
Solo faltó el gol durante el primer tiempo. Eduardo Vargas desperdició un par de ocasiones claras, Maximiliano Guerrero también exigió con un remate bajo y Marcelo Morales estuvo cerca con un zurdazo colocado. Pero el principal responsable del empate parcial fue Christian Bravo. El arquero de Huachipato sostuvo a su equipo con una notable actuación, encadenando una serie de intervenciones que evitaron que el marcador reflejara la diferencia entre ambos equipos.
Ni siquiera con un hombre menos Huachipato renunció por completo al ataque. En la llegada más peligrosa de la visita, Lionel Altamirano apareció en el área y obligó a Gabriel Castellón a realizar una extraordinaria tapada abajo para mantener el cero y evitar una sorpresa que habría sido inmerecida por el desarrollo del encuentro.
La resistencia acerera terminó apenas iniciado el segundo tiempo. A los 54 minutos, Lucas Assadi levantó un preciso centro al segundo palo y Eduardo Vargas respondió con una espectacular definición de tijera que dejó sin opciones a Bravo. Un gol de altísima factura que hizo justicia con el trámite y terminó por abrir un partido que parecía encaminado desde mucho antes.
Con la ventaja, la U encontró los espacios que antes no tenía y comenzó a manejar el encuentro con tranquilidad. El segundo golpe llegó doce minutos más tarde, cuando Marcelo Morales sacó un remate desde la entrada del área que se desvió en Guillermo Guaiquil, descolocando completamente a Bravo para decretar el definitivo 2-0.
Fernando Gago aprovechó la ventaja para mover el banco y administrar esfuerzos. Matías Zaldivia volvió a sumar minutos tras casi dos meses de ausencia, mientras Lucas Barrera recibió una tarjeta amarilla que lo dejará suspendido para el próximo compromiso frente a Palestino. En Huachipato, además, Christian Bravo abandonó lesionado y fue reemplazado por Sebastián Mella.
El triunfo permite a Universidad de Chile llegar a los 30 puntos, quedar segundos de manera solitaria y mantenerse en la pelea por los puestos de clasificación directa a la Copa Libertadores. El liderato, con Colo Colo instalado en la cima, sigue apareciendo lejano, pero el rendimiento mostrado frente a Huachipato deja señales alentadoras para un equipo que necesitaba volver a convencer. En una semana marcada por el terremoto institucional que sacude al club, la respuesta futbolística fue contundente: la U volvió a jugar bien y encontró una victoria que, además de los tres puntos, devuelve confianza de cara al tramo decisivo del campeonato.