El 14 de abril pasado La Hora de King Kong publicó una nota donde se denunciaba al IND por desalojar sin motivos y con apenas un mes de plazo al Club de Tenis Estadio Nacional fundado en 1927 y que llevaba funcionando en el recinto de Ñuñoa desde 1940. Ante el escándalo mediático, el IND se sentó a negociar con el centenario club y el 28 de abril se publicó una carta donde estos últimos anunciaban un acuerdo con el ente estatal y por lo tanto podrían seguir utilizando cinco canchas de arcilla del Estadio Nacional como ha venido ocurriendo hace 86 años.
Eso fue lo que se difundió públicamente, pero de manera interna las negociaciones estaban lejos de solucionar la disputa. El IND subió el canon que le cobraba al club de tenis de cuatro millones mensuales a 11,7 millones, casi el triple (casi doce millones mensuales por cinco canchas). El alza desmedida y sin sustento técnico fue respondida por el club de tenis con una generosa contraoferta: ocho millones de pesos, el doble de lo que pagaban. Al Instituto Nacional del Deportes cuya directora, aparentemente transitoria, es Lorena Castillo le pareció “muy baja” la oferta y se plantó: 11,7 millones o nada.
Pero el asunto no termina ahí, el IND decidió que “mientras no firmen” el Club de Tenis Estadio Nacional no podrá utilizar las instalaciones del estadio. Hace pocos días hubo un episodio insólito: mientras se impartían clases a los niños del club el IND mandó cortar la iluminación de todo el sector de las canchas de tenis del Estadio Nacional. El resto del estadio tenía luz. Después les dijeron que no podían funcionar. La amenaza fue clara: o firman los 11,7 millones mensuales o no entran. Más de 300 socios se quedan sin actividad.
El argumento que utiliza el IND para presionar la firma del Club de Tenis Estadio Nacional es ridículo, es como si a alguien, mientras negocia el alza de un arriendo, le obligaran a abandonar el departamento o local comercial que está usando. Esto es negociar con la pistola sobre la mesa. A ver si escuchamos alguna vez la voz de Lorena Castillo, el subsecretario del Mindep Andrés Otero Klein o la misma ministra Natalia Ducó.