Real San Joaquín debe pagarle a Colo Colo 34,500 dólares por los derechos de formación de Tomás Montenegro; Rengo a Audax Italiano 118.000 dólares por Massami Gutiérrez; Colo Colo le exigió a Osorno 202.000 dólares por Carlos Esteban Soto, aunque al final "sólo" podrá recibir 45.000 dólares; el mismo Colo Colo pedía por Kurt Zimmermann 240.00 dólares a Melipilla: San Felipe le sacó 80.000 dólares a San Antonio por los derechos de Yerald Pinilla... decenas de equipos y jugadores de la tercera categoría son aplastados por estos cobros usureros y abusivos. Tanto así, que General Velásquez desistió de participar en el torneo 2026 incapaz de enfrentar esta máquina demoledora avalada por el Tribunal en lo Patrimonial de la ANFP.
¿Cómo se hace este cálculo tan desbordado y fuera de lógica? En la denuncia de Colo Colo por el caso de Carlos Esteban Soto, en Blanco & Negro calcularon que cada día de formación tenía un costo de 82,15 dólares, que se multiplican por 365 días de un año promedio, hasta un total de 30.000 dólares.
El abuso viene de una interpretación muy arbitraria de la norma FIFA sobre los derechos de formación. En ella, se establecen cuatro categorías que tienen distintos valores según la confederación (Conmebol, UEFA, CAF, AFC, Concacaf y OFC). Para la Conmebol los valores son:
Categoría I: 50.000 dólares por año
Categoría II: 30.000
Categoría III: 10.000
Categoría IV: 2.000
En Sudamérica sólo los jugadores argentinos y brasileños están en Categoría más alta. Esto, porque la FIFA estima que los clubes de ambos países cumplen con todos los requisitos de nivel de inversión e infraestructura para formar jugadores. En Chile está en Categoría II según una tabla rasa que hizo la Conmebol sin distinguir Primera y Ascenso. Pero esta categorización, no incluye o no especifica a los equipos de Segunda Profesional (que son la tercera división de hecho).
Acá es interesante ver el caso argentino. La AFA, pese a tener la máxima categoría según la FIFA, regula los traspasos internos para no reventar con derechos de formación a los equipos de las divisiones más bajas. Entonces, cuando un equipo de la B Metropolitana, equivalente a la Segunda Profesional chilena, adquiere el pase de un jugador que haya estado en la Primera A, sólo le pueden cobrar 1,5 sueldos por año del contrato mínimo, sueldo básico, en su categoría. Según la última actualización del fútbol argentino, un sueldo básico de B Metropolitana es de 587 dólares, por lo que el techo a pagar son 880 dólares anuales. Menos trescientas veces la cantidad que se pide en Chile.
Además de esta interpretación abusiva que se hace del reglamento FIFA, hay una parte de ese mismo reglamento que los clubes de Primera, Ascenso y la misma ANFP inclumplen de manera descarada. "Para garantizar que la indemnización por formación de jugadores muy jóvenes no se fije en niveles irracionalmente altos, los costos de formación de jugadores naturales de sus 12 a 15 años de edad, es decir, cuatro años naturales, se basarán en los costos de formación y educación de jugadores de clubes de la 4ª categoría" dice el texto de la FIFA. Es decir, dos mil dólares mensuales. Por lo tanto, sólo se podrían cobrar los malditos treinta mil dólares en dos años de formación: 16 y 17 años. Cuando cumplen 18 se les debe hacer contrato profesional o dejarlos libres ¿Por qué cobran seis u ocho años al precio máximo?
Cuando un club de Primera o Ascenso demanda a uno de la Segunda Profesional al Tribunal en los Patrimonial por derechos de formación, este último lo primero que debe hacer es depositarle al Tribunal 100UF ¿Por qué? No es claro. Lo que es claro es que sin las 100 UF, la demanda es aceptada en su totalidad. Con el depósito, el Tribunal en los Patrimonial se apiada, dilata un poco las cosas y al final sólo concede la mitad de lo que piden los clubes demandantes. "Es un horror, ya no sabes a quién contratar. A veces te pasan unos cabros, pero sin los derechos de formación. Y te caen después. Ya no puedes inscribir a nadie y son cabros que están botados, no es que se los vayamos a sacar", cuenta un ex presidente de Segunda Profesional, feliz de que su club haya descendido y ya no esté en ese círculo dantesco.