La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) —con el apoyo de los capitanes de Primera División— había convocado que todos los futbolistas, al comenzar sus respectivos encuentros de la novena fecha de LaLiga, realizaran un gesto de silencio: dejar de disputar el balón durante quince segundos, como reclamo por la falta de transparencia, diálogo y coherencia ante la idea de trasladar partidos de la competición a Estados Unidos. El primer partido en actuar fue el de Oviedo contra Espanyol.
Sin embargo, cuando iniciaron esos segundos de inacción colectiva, la señal de televisión se cambió abruptamente a un plano exterior al estadio, justo en el momento en que los jugadores elevaban la protesta. Este bloqueo duró hasta los 20 segundos de juego, cuando los futbolistas retomaron la actividad. Durante ese lapso, ni los comentaristas ni el relato oficial hicieron referencia alguna al hecho: mientras se mostraba la parte externa del recinto, se hablaba de otras cosas.
Muchos interpretan esta maniobra como una censura directa de LaLiga, que habría querido ocultar una acción del sindicato ante sus propios socios y audiencias. En medio del silencio impuesto en la transmisión, la protesta quedó literalmente invisibilizada para los televidentes. Cabe mencionar también que la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE) se sumó al llamado y solicitó a las hinchadas que respaldaran la manifestación contra el proyecto de trasladar partidos fuera de España.
La acción de protesta promete repetirse en los siguientes partidos de la jornada, aunque la interrogante persiste: ¿la retransmisión respetará la visibilidad de la protesta o continuará las maniobras de ocultamiento? El episodio ya marca un antes y un después en el pulso entre jugadores, instituciones y el control absoluto de las transmisiones en el fútbol español.