El Mundial de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, marcará un antes y un después no solo en su formato deportivo —con 48 selecciones—, sino también en su estructura económica. Según un análisis comparativo entre Qatar 2022 y el torneo que viene, los precios de las entradas aumentarán entre un 46% y más de un 360%, configurando la Copa del Mundo más costosa de la historia moderna del fútbol.
En Qatar, el sistema de precios fijos y subsidiados permitía una mayor accesibilidad, especialmente para los residentes locales. Una entrada de categoría 4 costaba apenas 20 dólares, mientras que el boleto más barato para turistas internacionales rondaba los 69. En 2026, el nuevo precio mínimo universal será de 60 dólares, un 200% más caro que la tarifa más baja del Mundial anterior. El valor para la misma categoría internacional (Cat. 3) subirá de 69 a 174 dólares, un incremento del 152,2%.
La escalada se vuelve mucho más pronunciada en las fases decisivas. En Qatar, una entrada de categoría 1 para la final tenía un valor de 1.600 dólares. En Norteamérica, ese mismo boleto alcanzará los 6.730, un alza del 320,6%. En el caso de la categoría 3 —una de las más demandadas por los fanáticos—, el aumento es aún más drástico: de 605 a 2.790 dólares, lo que equivale a un 361,2%. En las semifinales, el salto también es considerable: de 955 a 2.780 dólares (+191%).
La FIFA atribuye estas diferencias a la implementación del “Dynamic Pricing”, un sistema de precios variables que se ajusta según la demanda, siguiendo el modelo de los grandes eventos deportivos de Norteamérica. Sin embargo, este cambio implica el fin de las entradas subsidiadas y una fuerte barrera económica para los aficionados de ingresos medios o bajos. Organizaciones de consumidores y activistas han criticado la medida, calificándola como “una mundialización del elitismo deportivo”.
La política de precios se extiende incluso al segmento de lujo. Los paquetes de hospitalidad —que en Qatar partían en 950 dólares— ahora comenzarán en 1.350, con incrementos del 42%, y llegarán a superar los 40.000 dólares en los programas VIP. Según el estudio, la FIFA busca capturar los beneficios que antes se desviaban al mercado secundario, transformando la experiencia del Mundial en un producto premium más que en una celebración global.
En síntesis, los boletos del Mundial 2026 reflejan una transformación profunda: el paso de un modelo social a uno abiertamente comercial. Si bien la inflación global ronda el 3% anual, los precios del torneo crecen hasta cien veces más rápido. Con alzas de entre 46,8% y 361%, la próxima Copa del Mundo promete romper récords no solo deportivos, sino también financieros, consolidando un evento cada vez más exclusivo para quienes puedan pagarlo.