Universidad Católica encontró en el Claro Arena mucho más que un estadio: encontró una ventaja competitiva tangible. Desde su estreno ante Unión Española, los cruzados han disputado 9 partidos como local, con un registro de 8 triunfos y 1 derrota, lo que se traduce en 24 de 27 puntos posibles, es decir, un 88,9% de rendimiento.
La última victoria, el 3-1 sobre Coquimbo Unido, ratifica una tendencia que se sostiene desde la segunda parte de 2025. En ese periodo, Católica ha construido una localía sólida con triunfos ante Unión Española (2-0), Cobresal (2-1), Ñublense (1-0), Universidad de Chile (1-0), Palestino (2-1), Deportes Concepción (2-0), Unión La Calera (2-1) y el ya mencionado Coquimbo. La única caída fue el 0-2 frente a O’Higgins.
En términos estrictos, los números son igual de contundentes: 17 goles a favor y 6 en contra en esos 9 partidos, lo que arroja un promedio de 1,89 goles convertidos por partido y apenas 0,67 goles recibidos. Un balance que refleja no solo eficacia ofensiva, sino también solidez defensiva en casa.
En un torneo donde la diferencia suele estar en los detalles, Católica maximiza su condición de local mejor que la mayoría. Mientras otros equipos reparten puntos, los cruzados suman de a tres con una regularidad que impacta directamente en la tabla. Porque en campeonatos largos, la localía no es un complemento: es una base. Y hoy, en el Claro Arena, Universidad Católica construye su candidatura al título desde la estadística y la convicción futbolística.