Una nueva alarma se encendió este jueves en el CDA, cuando el cuerpo médico de la selección chilena informó que Fabián Hormazábal fue liberado de la convocatoria por una lesión muscular de isquiotibiales, cuyos plazos de recuperación superan el tiempo de la actual fecha FIFA. El golpe no solo afectó a la Roja de Nicolás Córdova: también profundizó la crisis física que atraviesa Universidad de Chile, un equipo que ya venía acumulando nombres en la enfermería y que hoy aparece seriamente condicionado en el inicio del ciclo de Fernando Gago.
En el detalle, el cuadro azul sigue esperando por Lucas Assadi, Charles Aránguiz, Octavio Rivero y Diego Vargas, mientras que en el último partido también se agregó Juan Martín Lucero a este verdadero hospital. A eso se suman Jhon Cortés y Elías Rojas por la Sub 20, además de Javier Altamirano, Lucas Romero y el propio Hormazábal por sus respectivas convocatorias. Es decir, Gago recibió a la U en un momento en que no solo faltan nombres: falta estructura, continuidad y una base competitiva estable.
Pero el caso de Hormazábal empujó la discusión más allá de la contingencia. En la interna azul, la seguidilla de lesiones musculares empezó a ser leída como una herencia del proceso anterior. El foco de la crítica apunta a la preparación física dejada por Francisco Meneghini y su cuerpo técnico, en un diagnóstico que ya se instaló con fuerza en el CDA: varios futbolistas habrían quedado físicamente al límite desde la pretemporada, y esa carga hoy estaría pasando la cuenta en plena competencia.
Ahí aparece con fuerza el nombre de Gonzalo Fellay. El preparador físico del ciclo de Meneghini quedó bajo la lupa por el manejo de las cargas y por una serie de molestias que, lejos de ser casos aislados, terminaron convirtiéndose en un patrón. Cuando un plantel empieza a repetir lesiones de este tipo, la explicación deja de estar solo en la mala fortuna. Y eso es precisamente lo que hoy inquieta en Universidad de Chile: la sensación de que el problema no nació con Gago, sino que lo heredó.
“Cuando en una pretemporada tú aceleras las cargas, mezclas alta intensidad con volumen sin una progresión clara y no respetas los tiempos de adaptación del músculo, lo que haces no es preparar al jugador, es exponerlo. El isquiotibial es el primero que avisa, porque trabaja al límite en cada sprint y en cada frenada. Entonces, cuando empiezan a caer varios con la misma lesión, ya no es mala suerte: es una señal clara de que la planificación falló, de que la carga superó la capacidad del futbolista para absorberla", declaró a La Hora de KingKong un preparador físico de un equipo de primera división.
Por eso la baja de Hormazábal pega tanto. Porque no es solo una ausencia importante para el próximo partido, sino la confirmación de una crisis física que compromete el arranque del nuevo entrenador. Gago llegó obligado a levantar a un equipo golpeado en lo futbolístico, pero además se encontró con un plantel disminuido, con la enfermería llena y con una preparación anterior que hoy aparece en el centro del cuestionamiento. La herencia de Meneghini, a esta altura, ya no se mide solo en resultados: también se mide en lesionados.