La FIFA daba a conocer ayer miércoles la apertura de expediente extraordinario por lo sucedido a la conclusión de la final del Mundial entre España y Argentina. Los jugadores argentinos implicados se exponen a duras sanciones viendo los motivos de apertura del procedimiento, empezando por Leandro Paredes, sobre quien recaen tres cargos de agresión.
Esta actitud está tipificada como mínimo con tres partidos según el Código Disciplinario FIFA: “Al menos tres partidos o un periodo de tiempo adecuado por agredir (se incluye propinar codazos, puñetazos, patadas o mordiscos; escupir o golpear) a un adversario u otra persona que no sea un oficial de partido”.
Considerando los tres cargos podría llegar a una sanción de hasta nueve encuentros de sanción. Lo normal es que se sitúen entre cinco o seis encuentros como mínimo. En el caso del riverplatense Nahuel Molina, con dos cargos de agresión (una consumada y otra en intento) podría llegar a los seis encuentros de castigo, aunque podría quedar en cuatro finalmente. Por último está el ayudante de Lionel Scaloni , Roberto Fabián Ayala, que se expone a tres encuentros por el cargo de agresión.
Paredes jugaba esta noche por Boca contra OHIggins en Rancagua por la revancha de octavos de la Copa Libertadores. Antes del duelo la Conmebol obliga al cuadro celeste ha hacer una ceremonia de reconocimiento a la selección argentina y Paredes por el subcampeonato del Mundo. Vaya paradoja.